Precio justo del petróleo o miseria imperial

Todas las acciones e iniciativas lideradas y emprendidas por algunos países productores de petróleo para enfrentar el dumping petrolero del gobierno estadounidense en alianza con sus aliados imperiales y sus súbditos, han sido afortunadas, aunque insuficientes, a pesar del tímido anclaje del precio del crudo sobre los treinta dólares por barril, que a ciencia cierta, ha respondido más al hecho de que Rusia ha boicoteado la venta de petróleo robado por parte de Turquía y, la reconquista de sus territorios por parte del gobierno que preside Bashar al Asad en Siria, más el hecho de que un conglomerado de países petroleros se hayan unificado para enfrentar la caída del precio, que a las acciones concretas en lo que a decisiones petroleras se refiere por parte de los cárteles petroleros o de los gobiernos productores de petróleo, lo que, en definitiva, indica que el haber congelado la producción algunos de los principales países petroleros, no ha sido lo determinante para enfrentar el boicot energético que lidera el gobierno que preside Barack Husseín Obama, como tampoco va a estabilizar el precio del barril del crudo a precios justos, pero el haber unificado bajo un fin común, el de buscar y alcanzar el precio justo del barril de petróleo, a países productores de diversos cárteles e independientes, ha significado la ruta sobre la cual solo es posible, para liquidar el boicot estadounidense y de sus aliados imperiales. 

Ecuador y Venezuela se unen en defensa de la estabilidad del precio del petróleo.

Por otra parte, hay una gran realidad de la que se han percatado, tanto el gobierno estadounidense, como la alianza interimperialista conocida como la Organización para el Tratado del Atlántico Norte (OTAN), como apéndice europeo de la hegemonía: el surgimiento del nuevo mundo multicéntrico y pluripolar, en todos los cinco continentes, lo que significa la caída del viejo mundo unipolar, por cuanto uno significa la desaparición del otro, como antítesis que se rechazan y que, dialécticamente, conllevan a la confrontación, a la que algunos países productores y consumidores quieren disfrazar y postergar, con aquello de la falsa convivencia pacifica, conciliando con las reglas e imposiciones imperiales, lo que en definitiva, contribuye al fortalecimiento del viejo mundo imperialista y unipolar, a costa de miseria y muerte de la mayoría de los pueblos del mundo. 

Por una parte, los países petroleros o productores de petróleo están conscientes de que la caída del precio del barril impuesto por el dumping estadounidense es absurda y no responde a ninguna ley natural del mercado, porque no existe ninguna ley natural en el mercado capitalista, sino imposición imperial, a la que se someten a los países semicoloniales y dependientes. 

Por otra parte, enfrentar el dumping, con las sucias reglas capitalistas al servicio imperial no conllevará a ningún éxito, si se pretende hacer con las mismas reglas del capitalismo, al servicio imperial. 

Se trata, entonces, de un nuevo modo de ser, pensar y hacer, que solo es posible en el nuevo mundo emergente, con nuestras propias reglas, las del multicéntrico y pluripolar. A partir de allí, hay que comenzar liberándonos de todo organismo, regla o norma que esté al servicio imperial y le haga el mandado a los intereses de EE.UU. y sus aliados, tal y como vienen haciendo algunos países productores desde la Organización de Países de Petróleo (OPEP), cártel petrolero cuyo único momento en que se liberó de los dictámenes imperiales, fue cuando el Comandante Hugo Chávez, forzó el replanteamiento del precio justo, entre los años dos mil y dos mil cuatro, hasta que los países dependientes y socios del gobierno estadounidense retornaron a la política impuesta por éste, el que ni siquiera forma parte de este cartel petrolero, que en los últimos años soló ha servido para domeñar a los países miembros, lo que hoy obliga a replantear la esencia, función y misión de la OPEP o desaparecerla, sin desgastarnos n polémicas , por la vía de los hechos, tal y como se ha hecho con la OEA, la que en la práctica es un jarrón chino. En este sentido, los países miembros de la OPEP saben que están obligados, por la más elemental supervivencia, a replantearse o desaparecer como cártel petrolero. 

Por otra parte, cumbres petroleras, como las de Ecuador y Qatar para este mes de abril del año dos mil dieciséis, habrían de replantearse paralelamente y en su conjunto, unidas, no solo entre países productores, sino también, con los países no productores, los que en definitiva, son los clientes naturales, de cuya alianza derivarían; a) liberación del dominio imperial del viejo mundo unipolar; b) un precio justo asignado por la negociación y el consenso; c) expansión de mecanismos, no solo de comercialización, sino también, de intercambio, incluso, con; d) incorporación con exenciones impositivas especiales, sobre la base del manejo con Sucre, Yuan y Rublo, lo que aislaría el chantaje y sometimiento , además de que liquidaría gradualmente la hegemonía de un signo monetario de papel inorgánico y sin sustento en reservas nacionales, como el Dólar estadounidense, moneda que no posee las reservas de, por ejemplo, el Bolívar en Venezuela, cuyo valor y soporte si están claros en oro y otras riquezas que sustentan nuestro signo monetario. 

Finalmente, como que dos más dos son igual a cuatro, las próximas cumbres en las que, seguramente, estén los países miembros del BRICS, los africanos, UNASUR, ALBA-TCP, MERCOSUR, PetroCaribe y la CELAC, ha de nacer, más que el compromiso, la determinación y acción concreta que enfrente militar y bélicamente, la venta de petróleo robado y contrabandeado por la alianza EE.UU. – ISIS – TURQUÍA, mientras se eleva la producción a los niveles que sean posibles y acordados entre los miembros de la OPEP y no OPEP, sin el por los países productores que seguirán a merced de los designios estadounidenses, a costa de la miseria de los pueblos. 

En fin, si no logramos estabilizar a un precio justo el precio del barril de petróleo, las consecuencias serán graves y el fracaso del nuevo mundo emergente, multicéntrico y pluripolar, será labrado con el reacomodo del viejo mundo parasitario y decadente unipolar, cuya expresión concreta será la miseria y hambruna mundial, hasta su conflagración con las guerras nacionales que solo benefician a los perros de la guerra, cuyo asiento está en EE.UU. Aún y con todas las adversidades y el dumping impuesto por EE.UU. y sus aliados imperiales, todo apunta que en el segundo semestre de este año dos mil dieciséis, alcancemos un precio justo consensuado entre los países productores y los consumidores. 


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Perfil del Bloguero
Nacido en Mérida, Venezuela.Narrador y ensayista. Activista político de base, del PSUV. Comunicador de Calle del SiBCI, No. 16004.Profesor universitario e investigador de fenómenos sociales y del habla espontánea.Profesor en Lengua Materna; Magister Scientiae en Literatura Iberoamericana; Doctor en Ciencias Sociales.
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