Peña: el Kremlingate le cayó del cielo

La orden ejecutiva de Donald Trump para impedir la entrada a Estados Unidos de nacionales de siete países musulmanes no pasó. Y no se ve que pueda convertirse en realidad en lo futuro. Y algo semejante puede decirse del propósito de Trump de hacer que los mexicanos paguen la construcción o extensión del muro fronterizo. No se ve cómo pueda hacerse realidad ese proyecto.

Enrique Peña Nieto, presidente de México.

Más o menos pasa lo mismo con el deseo de Trump de cancelar o renegociar la parte relativa a México del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). Una medida de esa naturaleza encontraría muchos y poderosos obstáculos de toda índole en ambos lados de la frontera. Y en el caso de una renegociación, el asunto implicaría mucho tiempo. Esas cosas no son de la noche a la mañana.

Pero si Trump, contra toda lógica, decide abandonar el acuerdo o le impone uno nuevo y más lesivo a México, estaría socavando severa y quizás definitivamente al gobierno de Enrique Peña Nieto. Y ya sin ese gobierno dócil, con quién contaría Trump para controlar al vecino sureño si éste se sale de control.

Por otro lado, deportar a doce millones de migrantes mexicanos tampoco es fácil ni inmediato. Obama en ocho años expulsó a casi tres millones. Y unos salen y otros entran. Y algunos más, como dice la canción Los Mandados, éxito de Vicente Fernández, vuelven a entrar varias veces y por diversos puntos, ciudades, veredas, ríos y canales.

En todas estas cuestiones el factor principal se llama tiempo. Y a unas cuantas semanas del inicio de su mandato, ya hay señales muy evidentes de que tiempo, precisamente, es lo que le va a faltar a Trump. Tiempo no solamente en lo que respecta a sus cuatro años en la Casa Blanca, sino tiempo para atender aquellos asuntos y, al mismo tiempo, dar atención y seguimiento a los esfuerzos de sus muchos y poderosos enemigos para sacarlo de la Presidencia. Un ranchero mexicano diría que ahora mismo Trump tiene muchos fierros en la lumbre.

Uno de esos fierros es Irán. ¿Va Trump a desconocer el acuerdo nuclear vigente con este país insumiso? ¿Serviría eso para contener al adversario o sólo serviría para endurecerlo más? ¿Y cómo piensa Trump doblegar a China, aliada además de Rusia?

Y otro más es la visible crisis en su gabinete. Ya son varios los cercanos que han debido abandonar el equipo. A Michael Flynn, asesor de seguridad nacional, la más reciente, hay que sumar la del propuesto Andrew Puzder al cargo de secretario de Comercio. Y otros más, como el vocero presidencial Sean Spicer, y la consejera, Kellyanne Conway, están bajo ataque. Y también bajo fuego se encuentra Ivanka, la hija de Trump que hace negocios al amparo de la Casa Blanca. 

La sensatez y la prudencia aconsejarían dedicar tiempo, dinero y esfuerzos para conjurar el peligro de un nuevo Watergate (Kremlingate, es ahora el neologismo en uso). Éste apenas empieza. Y frente a la rica veta de los nexos entre Trump y su equipo cercano con el gobierno ruso, no parece cuerdo pensar que los enemigos del magnate decidan abandonar el rico yacimiento encontrado y en incipiente pero agresiva explotación.

Frente a esta situación de acoso a Trump, el muro fronterizo, los propuestos gravámenes a las remesas de los trabajadores migrantes, la anhelada masiva deportación de éstos y el TLCAN son asuntos muy menores para Trump. Peña Nieto ha de estar respirando de nuevo con relativa tranquilidad. El Kremlingate le cayó del cielo.


teleSUR no se hace responsable de las opiniones emitadas en esta sección


Perfil del Bloguero
Economista y profesor de Economía Política. Fundador y director del Centro de Estudios de Economía y Política. Es columnista del diario El Sol de México, del catorcenario Siminforma, del diario Rumbo de México, entre otros medios. Analista político en distintos programas de radio.
Más artículos de este bloguero

Comentarios
0
Comentarios
Nota sin comentarios.