Ocupación militar de Haití, cólera y responsabilidades de la ONU

Seis años después de la epidemia de cólera que afectó a casi 800 mil personas, la ONU finalmente reconoció que las tropas de la Minustah propagaron la enfermedad. A pesar del rechazo del pueblo haitiano, la ocupación militar continúa.

Ocupación militar de Haití, cólera y responsabilidades de la ONU

El informe confidencial elaborado por Philip Alston, asesor especial de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), confirma lo que ya había denunciado la población haitiana en el momento del inicio de la epidemia, en octubre de 2010.

Cascos azules nepalíes, integrantes de la Misión de las Naciones Unidas en Haití (Minustah), llevaron la enfermedad, que era casi desconocida en Haití. Las aguas servidas de los cuarteles, sin tratamiento adecuado, se filtraron hacia un afluente del río Artibonite y contagiaron a familias de la población de Mirelabais, en el centro de Haití, propagándose rápidamente por todo el territorio. Al menos durante un siglo no se habían registrado casos de cólera en Haití, e incluso un estudio citado por Alston sostiene que no hay información sobre que hayan existido alguna vez en la historia del país.

Según los datos del informe, la epidemia afectó a más de 780 mil personas -un 4% de la población- y provocó más de 9 mil muertes. Sin embargo, no se priva de reconocer que, de acuerdo a otros estudios, la tasa de mortalidad real “casi seguro es sustancialmente más alta que la reportada”. Sólo entre enero y abril de 2016 murieron 150 personas por la enfermedad, un 18% más que durante igual período de 2015.

Durante todos estos años la Organización de Naciones Unidas (ONU) negó las acusaciones, en un intento por sostener la legitimidad de la ocupación. Pero ante la filtración del informe, publicado por primera vez el 19 de agosto en el New York Times, debió salir a decir algo. “A lo largo del año pasado, la ONU se ha convencido de que tiene que hacer mucho más acerca de su propia implicación en el estallido inicial y el sufrimiento de los afectados por el cólera”, admitió la semana pasada Farhan Haq, portavoz del secretario general, Ban Ki-moon, aceptando por primera vez en forma oficial la responsabilidad aunque sin explicar por qué, si desde el año pasado lo sabían, nunca lo habían informado.

El secretario general de la ONU, Bank Ki Moon, prometió que impulsará programas de asistencia a las víctimas, considerando que el organismo tiene “una responsabilidad moral”. La elección del adjetivo no fue casual. Lo dijo pocas horas después que un tribunal de apelaciones de Nueva York, ante una demanda en nombre de víctimas del cólera en Haití, confirmó un fallo de primera instancia que plantea que la ONU no puede ser demandada, otorgándole inmunidad. La causa puede llegar al Tribunal Supremo si es apelada dentro de los 90 días por la parte demandante.

El informe de Alston también menciona la preocupación sobre el tema. “Se han expresado temores respecto a que el éxito de los litigios podría quebrar a las propias Naciones Unidas, o al menos a sus operaciones de paz”, afirma, sin precisar a quiénes se refiere. Estos temores, convertidos en sujeto en el texto, se basan en los montos reclamados en las cortes de Estados Unidos. A 100 mil dólares por persona muerta y 50 mil por persona enferma, la responsabilidad monetaria de la ONU ascendería a casi 40 mil millones de dólares, según estos cálculos.

El tema es escandaloso, por la salud de miles de personas y por las maniobras que realiza un organismo internacional -en teoría al servicio de la humanidad- para evadir los efectos de sus acciones. Pero más escandaloso aún es la propia existencia de la Minustah, que desde 2004 sostiene una ocupación militar contra el país más empobrecido de América.

Minustah: Haití bajo ocupación militar

Primera nación en liberarse del colonialismo europeo, en 1805, desde entonces Haití ha sido recurrentemente sometida a la invasión y el saqueo. Entre 1915 y 1934 fue ocupado por tropas norteamericanas, dejando un saldo de entre 15 y 30 mil haitianos asesinados. Desde 1957 a 1986, Haití fue gobernado por la dictadura de los Duvalier, apoyada por el Pentágono, que dejó al menos 50 mil asesinados.

En 2004, nuevamente Estados Unidos -esta vez apoyado por Francia y Gran Bretaña- volvió a invadir Haití para deponer al presidente Jean Bertrand Aristide, dejando el control en manos de la misión de la ONU, formada principalmente por militares de países latinoamericanos.

Durante todos estos años, las tropas de la Minustah fueron responsables de reprimir los frecuentes levantamientos populares que se suceden, ante una situación económica y social muy grave. También fueron acusados por violaciones de niñas y niños haitianos y abusos contra la población.

El año pasado, después de 11 años de participación, Argentina anunció el retiro de la mayor parte de su contingente, restando un hospital militar y los efectivos responsables. Hace pocos días, el Comité Argentino de Solidaridad por el Retiro de las Tropas y el Fin de toda Ocupación de Haití difundió una carta abierta dirigida al Poder Ejecutivo y al Congreso, exigiendo “al gobierno y al Parlamento argentino a poner fin, de una vez por todas, a su participación en la criminal ocupación de un país hermano, hecho que constituye una violación flagrante del derecho de libre determinación de todo pueblo”.

La carta destaca “las consecuencias nefastas de la ocupación, incluyendo el socavar la soberanía y debilitar las instituciones y prácticas democráticas del país, intensificar el saqueo y la explotación del trabajo y los bienes comunes, represión y muertes por la protesta social y violaciones y abusos sexuales reiterados”.

El texto, firmado por Adolfo Pérez Esquivel, Nora Cortiñas, Jubileo Sur y la CTA Autónoma, entre otros, finaliza planteando el retiro “de manera inmediata y definitiva a todo el personal militar y policial que se encuentra en Haití como parte de la MINUSTAH”; la donación del hospital reubicable, “para que el mismo pueda servir al pueblo haitiano” y el rechazo a la renovación del mandato a la Minustah en el Consejo de Seguridad de la ONU.

Además, exige el repudio oficial a los abusos y violaciones a los Derechos Humanos cometidos; que el gobierno solicite de la ONU “una respuesta inmediata a las demandas de las víctimas de cólera y sus familias, indemnizándoles y asegurando las acciones necesarias para erradicar el cólera” y la adopción de “una política activa de cooperación fraterna con Haití, en base a las necesidades y prioridades marcadas por el pueblo de ese país, sus organizaciones y gobierno”.

Fernando Vicente Prieto – @FVicentePrieto

Fuente: Notas.org.ar


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Perfil del Bloguero
Periodista argentino. Corresponsal en Caracas de Notas – Periodismo Popular y colaborador en otros medios de comunicación. Sus textos y fotografías se han publicado en periódicos, revistas y sitios web de América Latina y Europa. Desde enero de 2013 hasta abril de 2014 fue productor y editor de noticias en ALBA TV. Actualmente, además de la corresponsalía en Notas.org.ar, integra el equipo de comunicación de ALBA movimientos y participa en el proyecto "Crónica de Comunas".
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