Obama, Castro y Maduro; o viceversa

El Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro, junto con su Pueblo, somos víctimas de las agresiones del gobierno estadounidense, presidido por Barack Husseín Obama, quien acaba de ratificar la Executive Order u Orden Ejecutiva y ha emplazado a la oposición fascista criolla para que aceleren las acciones que sean necesarias para “La Salida” y deposición del Presidente Nicolás Maduro, al mismo tiempo que empiezan a surgir elementos de convicción que nos señalan que uno de los edecanes del eterno Comandante, Hugo Chávez Frías, quien hoy es protegido del gobierno estadounidense, fue el asesino material del envenenamiento cancerígeno que provocó la mortal y  rápida enfermedad del Comandante. Ya sabemos quién lo mandó a matar.

Barack Obama en la Plaza de la Revolución de La Habana.

Y a las puertas del ataque genocida contra Venezuela, como el que están perpetrando en Palestina para desaparecer a sus ciudadanos, en complicidad con los judíos, tanto como lo están haciendo en el Oriente Medio contra países árabes, el presidente estadounidense ha realizado una visita de dos días a la hermana nación cubana, cuya intención, por palabras del presidente Barack Husseín Obama, es “dejar atrás el pasado, el aislamiento y caminar hacia el futuro”.

Esta visita y acercamiento de hermandad para el restablecimiento pleno de las relaciones entre cubanos y estadounidenses, por muchos objetivos ocultos que tenga y por las intenciones no avisadas que se escondan, son un gran paso, toda vez que, en el  discurso pronunciado en su segundo día de visita a la nación cubana, el Presidente Obama reconoce, entre otras cosas, los avances y logros en materia educativa y de salud, en la que Cuba ha sido solidaria con en resto del mundo.

Y, aunque el genocida Nóbel esté preñado de muy buenas intenciones e invite a transitar caminos juntos hacia el  futuro, los venezolanos nos sentimos gratamente satisfechos con la  actitud noble y leal del gobierno revolucionario y socialista, que preside el Comandante Raúl Castro, quien a diferencia de lo afirmado por los intrigantes de oficio, ha insistido, a tiempo y a destiempo, en la amenaza que se cierne contra la democracia venezolana y que se cocina desde la nación estadounidense.

Igualmente, nos sentimos honrados por el reconocimiento que el gobierno cubano ha dispensado hacia nuestro presidente obrero y chavista, Nicolás Maduro, un día antes de recibir la visita del gobernante estadounidense a la isla de los encantos caribeños. Este reconocimiento es la ratificación, de hermandad y lealtad, por nuestros destinos y el futuro juntos, como países hermanos, que apostamos por la vida y por la paz, sin hipotecar nuestros principios y nuestras soberanías nacionales.

A pesar de nuestros pronósticos, hemos de afirmar a pie puntillas, que todo lo que pueda y deba hacer el gobierno cubano en un acercamiento soberano con el pueblo estadounidense, es un gran paso y un ejemplo de magnanimidad, poco emulado por otros países y otros gobiernos, lo que no ha sido fácil para el Pueblo cubano, el que ha sabido resistir por más de cincuenta y cinco años, el criminal bloqueo estadounidense y de los países lacayos imperiales,  con un estado de tensión bélica latente a pocas millas náuticas, más todos los sabotajes e intentos fallidos de la CIA, por asesinar al líder de la revolución cubana, el comandante Fidel Castro Ruz.

Este ejemplo histórico de normalizar las relaciones diplomáticas entre dos países con sistemas antagónicos, en donde su opresor termina reconociendo su fracaso en someterlo y el otro perdona todos sus agravios y ofensas sin hipotecar su dignidad, ojalá y fuese emulado por el gobierno colombiano, para que no defraude a su Pueblo que quiere la paz, lo que pasa por reconocer a las  Fuerzas Revolucionarias de Colombia – Ejército Popular (FARC-EP), al igual que soñamos conque los judíos paren el genocidio y reconozcan al Estado soberano palestino y les devuelvan sus tierras.

No podemos soslayar que tanta racionalidad que ha envuelto a Barack Husseín Obama en su paseo por la Habana y en un arranque de rectificación por la paz mundial, lo lleven a abandonar la guerra e intervencionismo, al tiempo que esperamos derogue la Orden Ejecutiva contra Venezuela, porque no somos ninguna amenaza para nadie, Sólo que estamos dispuestos a morir en defensa de nuestra soberanía y de nuestro presidente constitucional, Nicolás Maduro Moros.


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Perfil del Bloguero
Nacido en Mérida, Venezuela.Narrador y ensayista. Activista político de base, del PSUV. Comunicador de Calle del SiBCI, No. 16004.Profesor universitario e investigador de fenómenos sociales y del habla espontánea.Profesor en Lengua Materna; Magister Scientiae en Literatura Iberoamericana; Doctor en Ciencias Sociales.
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