Los argentinos son latinoamericanistas

Los argentinos son fuertemente latinoamericanistas, se interesan por lo que pasa en el mundo y desconfían de los Estados Unidos.

Los argentinos son latinoamericanistas

Las conclusiones se desprenden de un sondeo encarado por el proyecto “Las Américas y el mundo”, una iniciativa del Centro de Investigación y Docencia Económicas de México que en la Argentina coordinaron Juan Tokatlian de Universidad Torcuato Di Tella y Federico Merke de la San Andrés. La Argentina forma parte por primera vez del estudio que esta año abarca, además, a México, Colombia, Perú, Ecuador, Brasil y Chile. El trabajo de campo fue financiado por las fundaciones Konrad Adenauer y Vidanta y por la CAF y se realizó entre abril y junio de 2015 con 1030 entrevistas cara a cara en toda la Argentina.

Las relaciones con Brasil, China, Uruguay y Chile son observadas como buenas o muy buenas por un 75 por ciento de los argentinos. Más de un 80 por ciento ve a Brasil como amigo o socio, lo mismo que a Uruguay y Venezuela. Con China la visión general sigue siendo positiva, aunque se invierta el orden: es considerado un poco más socio que amigo.

Los Estados Unidos no son ni socios ni amigos y solo el 25,8 por ciento considera que las relaciones con Washington son buenas o muy buenas. La primera potencia del mundo es valorada por su cultura popular, como el cine y la música, y también por la ciencia, la tecnología y la democracia, pero despierta recelo por su presencia militar en el mundo. Al exhibir palabras sobre los sentimientos hacia los Estados Unidos, gana por lejos “desconfianza”. Convoca a un 60,7 por ciento frente a un 20,2 de “confianza”. La actuación de los Estados Unidos en América Latina recibe mayor calificación negativa que positiva, lo mismo que la lucha contra el terrorismo mundial y la defensa de la democracia.

Casi un 60 por ciento pide prestar más atención a América Latina. América del Norte, en cambio, no llega al 20. Además, el 52,9 por ciento opina que América Latina está mejor que hace 10 años.

El gobernador de Buenos Aires y candidato del oficialista Frente para la Victoria Daniel Scioli puede respirar tranquilo con su apuesta por quedar asociado a Luiz Inácio Lula da Silva o Evo Morales. En términos de identidad más del 50 por ciento se siente latinoamericano y más del 25 por ciento sudamericano. La categoría “ciudadano del mundo” identifica a poco más del 10 por ciento. El resto es residual.

La Presidenta Cristina Fernández de Kirchner suele decir en los actos que el mundo está más complicado que hace 10 años. Quienes la escuchan probablemente le crean, pero no le convendrá exagerar. El 14,8 piensa que el mundo está igual y un sorprendente 27,9 que está mejor, contra un mayoritario 54,9 que lo ve peor.

Cuando los encuestadores preguntaron por los 12 asuntos mundiales que afectan a la Argentina, así quedó la tabla de mayor a menor: narcotráfico y crimen internacional, las crisis económicas, el cambio climático, la violación de los derechos humanos y la desigualdad entre países ricos y pobres. Entre el 66 por ciento y el 51,5 cree que esos problemas afectan mucho al país. En narcotráfico una mayoría del 52 por ciento está de acuerdo en cooperar con los países vecinos.

La participación activa en los asuntos mundiales seduce nada menos que al 74,1 por ciento contra el 16,9 que quiere un país alejado de los temas planetarios. La idea de la influencia en comparación con diez años atrás es nítida. Para el 59,7 por ciento creció, para el 24,4 por ciento es menor para el 13,3 está igual. Es decir que el deseo coincide con la realidad.

¿De qué modo aumentar la influencia en el mundo? En ese orden, mediante la cultura, el comercio, la diplomacia y la ayuda a países en su desarrollo. Solo hay acuerdo de un 31,4 por ciento para el uso del poder militar, un punto en que la suma de los que están muy en desacuerdo y algo en desacuerdo llega a un categórico 76,7 por ciento.

En calificación de cero a diez donde cero es muy malo y cinco ni bueno ni malo, la política exterior del gobierno supera el cinco. La opinión sobre educación y economía es matizada y en seguridad el desempeño oficial no alcanza el cinco.

La interesante idea del nuevo líder del laborismo británico Jeremy Corbyn o del ensayista Richard Gott sobre la chance de una administración compartida en las Malvinas no tendría respaldo. Al menos un 62,8 por ciento dice estar muy en desacuerdo (en total un 71,8 si se añade a quienes están algo en desacuerdo) con una soberanía compartida. Naturalmente preguntar por la administración no es lo mismo que consultar por la soberanía.

En ese mundo complicado, la pregunta acerca de cuál de los países genera más confianza para mantener la paz tiene un ganador neto. Dice que ninguno más del 35 por ciento. Pero es interesante el dato de que el segundo lugar, o sea el primero entre los países mencionados positivamente, lo ocupa China con casi el 20 por ciento, por arriba de Francia, los Estados Unidos, Rusia y Gran Bretaña.

La idea de la influencia argentina en comparación con diez años atrás es nítida. Para el 59,7 por ciento creció, para el 24,4 por ciento es menor para el 13,3 está igual.

Brasil es país número uno cuando se pregunta por confiabilidad para liderar América Latina, aunque un 70 por ciento piensa que la Argentina debería balancear ese liderazgo con otros aliados o por sí sola. Chile, el menos confiable. El 60,3 por ciento no piensa en una Argentina potencia sino en un país con presencia: cree que hay que participar del juego global junto con los otros países de América Latina sin pretender liderarlos.

China aparece como un socio útil en la visión de los argentinos. Para la mayoría sería positivo que la economía china creciera hasta alcanzar a la norteamericana.

La democracia como forma de gobierno y el gobierno como responsable del bienestar general son conceptos compartidos por los argentinos.

Merecen mayor confianza la Iglesia (¿efecto del Papa Francisco?) y las personas en general que, por ejemplo, el ejército y la policía. Tienen prestigio los organismos de derechos humanos, lo mismo que el sistema interamericano de derechos humanos, lo cual parece consistente con el 51,4 por ciento de acuerdo con que un argentino acusado de un crimen de lesa humanidad como la tortura sea juzgado por un tribunal internacional, e incluso ocurre lo mismo con un funcionario o político argentino.

Los argentinos son personas cosmopolitas. El 63,4 por ciento cree bueno que en la Argentina se difundan ideas y costumbres de otros países. Está mal solo para un 14,1 por ciento.

A primera vista los extranjeros son un problema. Preguntados sobre el número de inmigrantes, la respuesta es “demasiados” para el 53 por ciento. El 31,1 por ciento opina que es el número adecuado. Hay un 32 por ciento que se manifiesta muy en desacuerdo con la idea de invitar a vivir aquí a extranjeros poco calificados, cifra de rechazo que baja al 10,2 por ciento si se consulta por los altamente calificados.

Sin embargo el prejuicio se atenúa cuando los extranjeros ya entraron y la convivencia es un hecho. Un total del 53,5 opina muy bien o bien de los bolivianos, un 50,8 de los bolivianos y un 66,3 de los uruguayos. Los chinos tienen una valoración positiva menor, con el 46,5. El resto del porcentaje no representa sobre todo a los que piensan mal sino a los que no tienen una opinión ni buena ni mala.

martin.granovsky@gmail.com

Perfil del Bloguero
Periodista y licenciado en Historia. Columnista del diario Página/12 de la Argentina, conductor de Sostiene Granovsky por CN23 y coordinador de la TV del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales, www.clacso.tv. También dirige el Núcleo de Estudios del Brasil de la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo y es profesor en el Instituto del Servicio Exterior de la Nación de la Cancillería. En Twitter, @granovskymartin.
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