Impunidad de la autodisuelta y agudización de guerra económica

Los diputados de la derecha parlamentaria que conformaban la mayoría calificada y absoluta en su seno, la autodisolvieron desde el mismo momento de su instalación en enero del dos mil dieciséis (2016), cuando decidieron pasar por encima de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (CRBV: 1999) y anunciaron -como hecho público y notorio- un conjunto de acciones inconstitucionales para salir del Presidente Nicolás Maduro. Es decir, dibujaron su mapa de ruta para un Golpe de Estado continuado desde la Asamblea Nacional (AN), además de una madeja de actos írritos, legislaciones ilegales y cuanta tropelía en contra del Pueblo venezolano, lo que conduce a la certeza de que la AN está, hace rato, “autodisuelta”, lo que implica que, constitucionalmente, el único facultado para disolverla, no lo va a hacer, porque ya está autodisuelta y sería como llover sobre mojado, además de que, políticamente, el Presidente Nicolás Maduro no va a caer en sus peines, porque no los va a insuflar, victimizándolos.

Impunidad de la autodisuelta y agudización de guerra económica


Pero, los demás poderes constituidos, en amparo de los derechos difusos colectivos están obligados a actuar y ser acusadores y solicitantes en nombre de su mandante, el Pueblo, como corresponde, tanto a la Fiscal General de la República, como al Defensor del Pueblo y Presidente del Poder Moral Republicano, entre otros, por ante la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), para que, de una vez por todas y sin los acostumbrados retardos administrativos, que hacen que la justicia tardía se convierta en injusticia, este órgano del Poder Judicial declare la “autodisolución” de la AN e instruya al Poder Electoral, para que en un lapso perentorio, se convoque a elecciones de nuevos parlamentarios que cubran las vacantes de los declarados en desacato y en situación insurreccional, de los que no forma parte la bancada de la revolución, los diputados del PSUV, ni pueden ser objeto de sanción, por cuanto no han convalidado jamás esta conjura parlamentaria contra la CRBV.

Ahora bien, esta conjura golpista no viene sola, sino que ha sido combinada con la principal arma con la que han debilitado la base social de apoyo al gobierno: se trata de la economía nacional, atacada ferozmente desde fuera y desde adentro de la República Bolivariana de Venezuela, con una sucesión y articulación de hechos que comportan una ofensiva y guerra económica.

Esta guerra económica, aunque parezca paradójico, ha hecho aún más ricos a los ricos, hoy convertidos en híperpluscuammillonarios, mientras que los emancipados con el Comandante Hugo Chávez y con el obrero chavista y Presidente, Nicolás Maduro, a pesar de tantos paliativos y de tantas medidas en favor del Pueblo, hoy vuelven a ser pobres y arruinados, lo que los devuelve a un estado de villanía, miserabilización y rencores, no contra los causantes de esta guerra económica, es decir, contra los ladrones de oficio de Fedecámaras-Venamcham, ni contra los drogadictos y viejos truhanes cuartorrepublicanos, sino contra Nicolás Maduro y contra todos los chavista a los que los medios privados palangristas, como CNN, RCN, Globovisión, Televén, El Nacional, entre otros señalan y acusan sin fundamento alguno y con propósito insurreccional, porque, hemos de reconocerlo y corregirlo: la mayoría del Pueblo venezolano, aunque hoy está altamente politizada, en relación con la IV República, aún sigue siendo soberanamente inculta y profundamente desideologizada respecto de lo que es el “socialismo” a la manera “bolivariana” y “chavista”, que nos dejaron como legado, el Libertador Simón Bolívar y el Liberador del siglo XXI, Hugo Chávez. 

Es penoso reconocerlo, pero gracias a la universidad venezolana que reproduce “ignorancia aprendida” al servicio del viejo Estado burgués y donde se ha fermentado el contingente de fascioterroristas que asesinan chavistas y fuerzan por el derrocamiento de Nicolás Maduro, impunemente, como también, gracias a nuestros desaciertos e incultura de a quienes ha correspondido dirigir la política revolucionaria hacia nuestros jóvenes, por cuanto no han sabido introyectar y encantar desde la ideología socialista, bolivariana y chavista, quienes banalmente no pasan de una consigna eufórica y no saben qué es el socialismo, mal pueden enseñar lo que no conocen, lo que deja en manos de la derecha criminal a nuestra juventud venezolana, embruteciéndola y adocenándola, en función de las monarquías universitarias que se viven en universidades como la ULA, UCV, UPEL, LUZ, UCLA, UC, UNESB, UDO, entre todas aquellas controladas por el gobierno estadounidense desde la tarifada y chupadólares AVERU. 

En fin, somos ignorantes respecto de lo que es la economía política e incultos acerca de toda ideología, aunque estemos altamente politizados, razón por la cual, hoy la mayoría de los venezolanos está molesta y resentida contra quien más ha luchado por proteger a los venezolanos, es decir, contra Nicolás Maduro. Esa mayoría, no extraña nada de la IV República, sino como lo recreaba y explicaba recientemente, el analista político Mario Silva, a propósito de una carta de una joven mujer revolucionaria a una infeliz actriz, la que, grosso modo, me atrevo a parafrasear: la gente extraña la V República, con la bonanza del barril de petróleo por encima de los cien dólares.

Ahora bien, esa mayoría de venezolanos, altamente politizada, como inculta en materia política-ideológica y brutalmente desconocedora de lo que es economía política, en sus reflejos políticos y clientelares sabe que esa derecha de delincuentes que se nuclea en la MUD y Fedecámaras-Venamcham, a la que la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV) bendice y orienta como un partido político religioso, no es la que nos sacará de la crisis económica, ni les interesa un rábano el Pueblo trabajador. Esta mayoría nacional, espera pasívamente otros milagros económicos de parte de Nicolás Maduro, más allá de haber vencido en medio de una caída vertiginosa de los precios del barril del petróleo durante los años 2015 y 2016. Anhelamos pues, volver a la bonanza económica y a todo lo bueno que recibimos de la revolución chavista y de lo que fraudulentamente se beneficiaron los corruptos y tránsfugas de la derecha, a pesar de tanto odio hacia el chavismo.

Lo concreto y real es que el Presidente Nicolás Maduro ha logrado, milagrosamente, enfrentar la crisis económica e impedir llegar a una crisis humanitaria provocada por la derecha criminal, por decirlo desde la ignorancia en materia de economía política y refugiado en la ignorancia aprendida desde la fe religiosa, porque la verdad verdadera y profunda es que Nicolás Maduro ha sabido salir al paso a cada maniobra de esta guerra económica, aunque la misma sigue y se profundiza, ahora, con variantes que van desde la anarquía especulativa en los precios, pasando por la inutilidad e ineficacia de organismos plagados de celestinos de la derecha corrupta, como la SUNDDE, al igual que el boicot velado de la banca privada, además de el bloqueo económico y de importaciones promovido por el gobierno estadounidense y los gobiernos lacayos vecinos, hasta llegar a una hiperdevaluación del signo monetario, provocada arbitrariamente desde plataformas cambiarías irregulares que operan desde Colombia y EEUU.

Frente a esta nueva fase de la guerra económica, que pretenden agudizar para justificar el ataque armado y genocida del Comando Sur, a cuenta de una supuesta “crisis humanitaria” de la que el Papa Francisco sabe mucho y de la que la organización que controlan desde el Vaticano los hipócritas mediadores del diálogo, conocida como Caritas, se ha encargado de difundir con mentiras al mundo, el gobierno que preside Nicolás Maduro se ha encargado de abastecer de alimentos a las familias más vulnerables, por la vía de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP), mientras que a cada oleada especulativa e hiperinflacionaria, no inducida (como desde la ignorancia aprendida reproducen los propios camaradas y analistas), sino “provocada y programada”, el gobierno revolucionario ha aumentado los sueldos de los trabajadores y otros beneficios, como el ingreso por bono de alimentación, en una guerra en espiral que debe conllevarnos, como ciudadanos, a meternos en el meollo del conflicto y guerra económica, que nos lleve a una ofensiva económica, la de enfrentar abiertamente a los bachaqueros, a los vendedores de alimentos y productos de higiene, limpieza y proveedores de servicios, a quienes debemos darles un escarmiento, como Poder Popular organizado, más allá de la consigna eufórica, que los obligue, a la fuerza, a detener su sangría especulativa de usura y desabastecimiento programado, con las manifestaciones que fueren necesarias de nuestra parte , porque hace rato el Pueblo ha llegado a un punto de quiebra y de no retorno que teníamos que alcanzar, mientras que el gobierno debe centrar su ofensiva económica, con prácticas socialistas inusitadas, entre las que urgen: 1. control riguroso de precios justos y sanción ejemplar a quien viole la norma; 2. Reconversión monetaria, eliminando tres ceros al actual signo monetario y; 3. A lo externo, acelerar la activación, al mayor y detal, del Sucre, además de incentivar con medidas y tasas preferenciales, el manejo e intercambio comercial, en monedas y electrónicamente, con el Yuan y el Rublo y otros signos monetarios de países solidarios que conforman el MAL, tales como Irán, Sudáfrica y muchos otros, que producen y están en condiciones de proveernos e intercambiar con Venezuela. Lo primero de esta etapa decisiva en la vida nacional venezolana es la principal determinación: la económica. Todo lo demás es paja.

Perfil del Bloguero
Nacido en Mérida, Venezuela.Narrador y ensayista. Activista político de base, del PSUV. Comunicador de Calle del SiBCI, No. 16004.Profesor universitario e investigador de fenómenos sociales y del habla espontánea.Profesor en Lengua Materna; Magister Scientiae en Literatura Iberoamericana; Doctor en Ciencias Sociales.
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Debió escribirse "MNOAL", en lugar de la palabra "MAL", aunque el sentido se entiende en el contexto. Ruego, disculpar este pequeño y ruidoso error escritural.
Nota sin comentarios populares.