En nombre de Dios, andan en una vaina

En nombre de dios, traicionaron a Jesucristo sus más cercanos hombres: uno lo vendió, el otro lo negó antes de que cantara  el gallo tres veces y los otros pegaron la carrera. En nombre de dios, quemaron en la hoguera a inocentes y a gente cuerda acusada de herejía. En nombre de dios obligaron a Galileo Galilei  a retractarse de la teoría heliocéntrica de que la tierra gira alrededor del sol. En nombre de dios se asesinaron culturas enteras en Nuestra América y Nuestro Caribe. En nombre de dios, apoyaron el genocidio de los nazis contra los judíos. En nombre de dios se está apoyando el genocidio de los judíos contra los palestinos. En nombre de dios se asesinó  al Papa Juan Pablo I. En nombre de dios se ha apoyado la violación de curas pedófilos contra inocentes niños, canonizando recientemente al Papa que los protegió y guardando en Castelgandolfo al otro sinvergüenza que ocultó delitos desde el Vaticano, con la excusa -ahora- del Papa emérito.

En nombre de Dios, andan en una vaina

En el caso de la República Bolivariana de Venezuela, en nombre de dios, se bendijeron y justificaron las dictaduras de Juan Vicente Gómez y Marcos Pérez Jiménez. En nombre de dios, en la democracia representativa de la IV  República, la iglesia jerárquica consolidó sus privilegios, riquezas y opulencia, mientras el pueblo estaba sumido en hambre, miseria y corrupción. En nombre de dios un cardenal y los obispos participaron en la conjura para derrocar y asesinar al Comandante Hugo Chávez. En nombre de dios, el obispo castrense y coronel asimilado, murió sabrosote,  cansado de conspirar contra Chávez y contra Nicolás Maduro, además de desgraciarle la vida a todos los sacerdotes capellanes del Comandante Hugo Chávez, recibiendo, post mortem, honores militares y el  ascenso deshonroso al honorable grado de General. En nombre de dios, obispo y fascistas escuálidas y escuálidos montaron un ajiaco en  la ciudad de Mérida, utilizando a unos pendejos seminaristas menores,  como carne de cañón y exponiendo su desnudez a la afrenta pública, para desestabilizar la paz en la ciudad andina y justificar actos de violencia. En nombre de dios, se premió con el título nobiliario de cardenal al pana del pontífice y artífice de las conspiraciones para restaurar la IV República.

Y así, entre conspiraciones, asesinatos selectivos y celestinajes, en nombre de dios, la jerarquía de la iglesia católica y los jerarcas de la Curia romana, desde el popular Papa Francisco, pasando por su Secretario de Estado y ex Nuncio Apostólico y conspirador golpista en Venezuela, Pietro Parolín, hasta llegar al enviado papal, Celli, se han presentado como acompañantes de buena voluntad, para conspirar y ayudar a derrocar al Presidente Nicolás Maduro, con su estilo artero con el que han preservado a esa gran logia eclesial durante siglos. 

En fin, cuando la jerarquía de la iglesia católica anda abiertamente conspirando y pronunciándose contra un gobierno, mandando a liberar a asesinos, es porque desde el Papa,  los cardenales y obispos, hasta los curas y las monjas, es porque están seguros de que una vaina golpista está andando y éstos buscan cuadrarse con el mejor postor. 

Son tan hipócritas que no han visto que hay 43 estudiantes normalistas desaparecidos y fosas comunes en México. Son tan hipócritas que no han visto nunca las fosas comunes de los paramilitares colombianos. Son tan hipócritas, que ignoran que el gobierno estadounidense tiene al preso político con más años de cárcel, por más de 35 años, a Óscar López Rivera. Son tan hipócritas, que ignoran que la dirigente indígena argentina, Milagro Salas está presa como trofeo de guerra de Mauricio Macri. Son tan hipócritas, que guardaron silencio frente a los golpes de Estado y  los cabronearon, contra Manuel Celaya, contra Fernando Lugo y contra Dilma Rousseff. Son tan hipócritas que le dan la mano a Nicolás Maduro, mientras cocinan su derrocamiento en sociedad con el gobierno estadounidense y la alocada y asesina dirigencia opositora venezolana. No pasarán, aunque tengamos que conjurar a sus demonios. En nombre de dios…


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Perfil del Bloguero
Nacido en Mérida, Venezuela.Narrador y ensayista. Activista político de base, del PSUV. Comunicador de Calle del SiBCI, No. 16004.Profesor universitario e investigador de fenómenos sociales y del habla espontánea.Profesor en Lengua Materna; Magister Scientiae en Literatura Iberoamericana; Doctor en Ciencias Sociales.
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