El pornopuritano retroconservador o el obrero

Estamos frente a una inminente incursión armada contra los venezolanos, lo que nos obliga a estudiar, con sumo cuidado, el perfil psicosocial y patológico de quien tiene tomada la decisión de asesinar, agredir y apoderarse de la República Bolivariana de Venezuela.  En este sentido, en el argot popular, en la narrativa, la poesía y en el discurso político, se apela muchas veces, al epíteto, que cuando es utilizado como arma de insulto u ofensa personal, por irracional, pierde todo sentido, banaliza el tema y da cuenta de la degradación de parte de quien lo enuncia, victimizando al objeto del epíteto. En cambio, si el epíteto describe y resume en un adjetivo calificativo a la persona en cuestión y se utiliza con una finalidad no peyorativa, sino descriptiva y conceptual, cobra fuerza y resume un conjunto de aspectos que describen o explican el porqué de muchas cosas, actuaciones del aludido y consecuencias de sus acciones, como se pretende en el presente escrito.

Entonces, hemos de reconocer que Donald Trump es un pornopuritano, porque este señor ha vivido entre dos contradicciones, la del puritanismo del Ku-Kux-Klan, heredada del anglicanismo, y, la de ese mundo del porno como negocio muy lucrativo en el que ha labrado su fortuna.

De acuerdo con el sentido de los epítetos, ut supra, no es muy difícil  descubrir a quién nos referimos cuando le atribuimos el calificativo de “pornopuritano” y “retroconservador”, si revisamos en la historia contemporánea, la farándula y los antivalores que los mass media nos han vendido como un reallity show, en el que el señor Donald Trump ha sido protagonista, como en aquel en el que él despedía en público y sin respeto alguno,  a otros personajes dependientes de su abyeción.

Donald Trump se ha dedicado a la venta de sexo y trata de mujeres durante muchos años, con su franquicia del Miss Universo y sus inversiones en la revistas y cine porno, Playboy y Penthouse.

Esto, además, entra en una contradicción, en la que él expone, de la manera más vehemente y reaccionaria del fascismo, su rechazo contra la sexodiversidad, su ensalzamiento de un  modelo de familia y concepción acerca de la mujer, que se contradicen con su forma de vida y de sus negocios como proxeneta de cuello blanco, que, seguramente, debe ser muy violento con las mujeres, tal y como ha sido notorio, en sus ademanes y tratamiento público hacia su lindísima esposa y exmodelo sensual, la señora Melanie, quien desde su silencio y su mirada perdida en el horizonte, da cuenta del padecimiento al lado de semejante ser.

En cuanto a la referencia del epíteto de “retroconservador”, desde su campaña como candidato a dirigir la potencia imperial, aprovechó para ganar a su rival, la genocida aquella, apelando, nada más y nada menos, que a las miserias humanas, a lo más primitivo, el odio racial y ofreciendo una supremacía blanca, aria, volviendo, no al “neoconservadurismo”, sino retrotrayendo el tiempo, incluso, en ademanes, modales, atavíos y formas de vida, lo que lo convierte en un “retroconservador”, lo que lo convierte, en su fanatismo y contradicción existencial, en un hombre muy peligroso y muy malo, a quien muchos bobos o ingenuos, lo subestiman y dicen que es: “un simple títere, que no sabe lo que está haciendo o que no cumplirá sus  amenazas”, cuando es todo lo contrario. Donald Trump en más peligroso que un tetero piche o que un mono con hojilla, porque su placer es la maldad, que necesita saciar con sangre y sadismo.

En las antípodas del anterior sujeto, está de este lado del Caribe venezolano, otro hombre: el obrero. Huelga decir que nos referimos al Presidente Constitucional de todas y de todos los venezolanos, Nicolás Maduro Moros, quien viene del Pueblo, de entre los pobres, un obrero, chofer de autobús, que aunque, afortunadamente, no sacó ningún título de la universidad (la que, todavía, reproduce ideología burguesa, al servicio del Estado burgués), se formó en el trabajo obrero, rutinario, diario, de horarios y precariedad económica, a la par de una formación de lecturas clandestinas de los clásicos del marxismo, combinando con el trabajo político-social en las barriadas caraqueñas, de las juntas y amistades que Nicolás Maduro cultivó  con la gente de la cultura que se negaba a estar en auditorios de una élite y que, muy joven, este obrero se sumó al gran contingente humano que seguimos al Comandante Hugo Chávez, con su pensamiento y acción (lo que lo hizo dialéctico), con el gran privilegio de estar al lado de ese gigante, día y noche, aprendiendo y ofreciéndole sus puntos de vista, como buen estratega que es ese obrero, Nicolás Maduro y quien no esconde su calidad humana, sensible al sentir de los pobres e inermes.

En lo personal, Nicolás Maduro, es un hombre común, rockero, salsero, con hijos y quien encontró su complemento en una dama hermosa y luchadora, como su igual y de quien él no esconde su admiración: Cilia Flores. Esta dama influye en Nicolás Maduro, de manera positiva en ese accionar político, en las buenas y en las malas (que han sido muchas), incluso, en las diferencias, en las que Nicolás Maduro alcanza la síntesis de sus decisiones, acertadas y  desacertadas, pero con toque de mujer, lo que tiende a ser aún más humana (no humanista, que es otra cosa, como perversión histórica, contraria a la dialéctica).

Es, desde estas antípodas de dos seres muy diferentes, que podemos percatarnos que mientras Nicolás Maduro, es un porfiado defensor del diálogo y la paz, a partir de la justicia, Donald Trump, está empecinado en cazar guerras y en dominar y extender los dominios imperiales, con la invasión y el latrocinio de nuestros pueblos, obviando un pequeño detalle: existe un nuevo mundo, multicéntrico y pluripolar. Es decir, el imperio estadounidense, ya no es un solo polo. Existen otras potencias, que son de vida y paz, aunque bien armadas y prestas a liquidar toda pretensión de invasión, Existen movimientos como el Movimiento de Los No Alineados (MNOAL), la Comunidad Económica de Estados latinoamericanos y Caribeños (CELAC), la Alianza Bolivariana de los Pueblos –Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP), la Unión de Naciones del Sur (UNASUR), PetroCaribe, entre otros tantos movimientos en defensa del planeta, de la vida y la paz.

A la mayoría de los venezolanos, los hijos de Bolívar y Chávez, bajo el liderazgo del obrero presidente Nicolás Maduro, ante esta inminente invasión y ataque bélico del imperio estadounidense, sólo nos resta insistir, con Nicolás Maduro, en el diálogo y la paz, por encima del sadismo sanguinario de pornopuritano retroconservador, que nos encontrará, así de relajados y dicharacheros como somos los venezolanos, conscientes, también, a la manera de  Cantinflas, de que “un buen soldado no es aquel que da la vida por su Patria, sino el que hace que el otro la pierda por la suya”. 


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Perfil del Bloguero
Nacido en Mérida, Venezuela.Narrador y ensayista. Activista político de base, del PSUV. Comunicador de Calle del SiBCI, No. 16004.Profesor universitario e investigador de fenómenos sociales y del habla espontánea.Profesor en Lengua Materna; Magister Scientiae en Literatura Iberoamericana; Doctor en Ciencias Sociales.
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