Colombia: El odio y la ignorancia dicen "No"

Da pena ajena, ver cómo muchos se han  apresurado a sentenciar mentiras y pesares, respecto  de la paz en Colombia y los acuerdos entre las partes. Hubo un plebiscito en Colombia, el pasado dos de octubre del 2016 (02/10/2016), con una pregunta muy clara y precisa: ¿Apoya usted el Acuerdo Final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera?.

Llantos de quienes votaron por el Sí.

Pues bien, la mayoría votante, consultada al respecto, dijo “No” lo que sería una vulgar puerilidad afirmar que la diferencia fue mínima o ponerse a lloriquear,  dejando de lado el discurso comeflor de “la fiesta democrática”, porque esta consulta, en sí misma, fue y es democrática, indiferentemente de la respuesta y sus implicaciones.

Pero si esas poses han sido pueriles,  hay otras que son tendenciosas y asquerosamente vulgares y extravagantes, como las afirmaciones del príncipe de los paramilitares, el narcopolítico expresidente colombiano (no me refiero al Pastrana, sino al otro fascista), a quien, además,  muchos pseudoanalistas y medios de la palangre han tildado de artífice del triunfo del “No” o ganador de esta consulta que define el futuro de Colombia. Ojalá, el paraco se crea el cuento y se quiera llenar de gloria, porque eso aceleraría su caída y la traición de su protector, el gobierno estadounidense. 

Se trata de una consulta que se realizó ayer un pueblo que está altamente politizado en forma negativa  en donde el ciudadano común colombiano, luego del asesinato de Jorge Eliécer Gaitán y más tarde, de manera profundamente reforzada, con el asesinato de Luis Carlos Galán, aprendió -porque así se lo enseñó  la burguesía- que una forma de protesta y de castigo político,  era y es, el no votar y no participar en procesos electorales, porque si los pendejos, los pobres y los campesinos votarán, eso significaría el desalojo de la parasitaria burguesía colombiana, en donde los oligarcas perderían el control de las viejas formas neogranadinas que darían paso o restaurarían la Gran Colombia.

Se ha tratado de un estado de banalidad político -comunicacional, con el control mediático en manos de los que vende productos y no conciencia, lo que llevó  a que todo el proceso de las negociaciones de paz, profundo en su contenido entre las partes, tanto en la delegación que representaba al gobierno que preside el derechista Juan Manuel Santos, como la delegación de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – Ejército del Pueblo  (FARC – EP). Dicho en palabras pedestres: los medios y los actores políticos de la derecha colombiana, desvanecieron y silenciaron el contenido de todo el proceso de discusión, negociación y acuerdos, para luego pretender que el pueblo minoritario que vota lo hiciera sobre la base de las vísceras y de los sentires, e decir, movidos por el odio y la ignorancia, con las heridas abiertas de una guerra de más de cincuenta años y sin conciencia de que el Plebiscito no era más que una consulta, para preguntar un acuerdo o desacuerdo de algo que no conocen o no sabe cómo  se llegó al eso. Pregunten a cualquiera si está o no de acuerdo con “la cuantificación planquiana” y veremos los resultados.

Y lo más grotesco que ha sido repetido por medios-basura, es la conseja de que con los resultados en favor del “No”, haya una crisis política, en donde los votantes, en  su mayoría, no apoyaron el acuerdo final para la terminación del conflicto y la construcción de la paz estable en Colombia. No hay crisis política alguna, sino el afán de los paramilitares y los narcotraficantes colombianos, que hacen parte de esa oligarquía colombiana, por preservar el viejo modelo depredador de violencia miseria y muerte, que ha dejado grandes ganancias a ellos y sirven de burda justificación para que el  gobierno estadounidense no sólo tenga siete  (7) bases militares, sino unas cuantas más, para, desde allí, gobernar y domeñar a esta parte de Nuestra América martiana.

Con el “No” y sus resultados adversos a la paz duradera y la vida para el buen vivir y el vivir viviendo, han ganado: las y los valientes mujeres y hombres de las FARC-EP convertidos ahora en protagonistas políticos de arraigo popular; las mujeres y hombres, líderes sociales que apostaron todo su capital político y arriesgaron sus vidas, como Piedad Córdoba, sólo por alcanzar la paz; el Presidente Juan Manuel Santos, el que le ha ahorrado muertos a Colombia y quien pasará a la historia, no por sus errores y complacencias con Barack Husseín  Obama, sino por allanar caminos para la paz duradera; y, fundamentalmente, el Pueblo que votó por una u otra preferencia, además de esa parte del Pueblo que no votó porque este hito histórico retumbará en su conciencia, por cada muerto que surja después del pasado Plebiscito, como producto de estos resultados y por cada instante de paz que hayan ganado para la sonrisa de los hijos de Colombia. En cuanto al autor intelectual del asesinato del Diputado venezolano Robert Serra, el “No” no lo salvará de enfrentar la justicia, llegado el momento preciso. “Que nadie se equivoque”, lo aconsejaba el Comandante Hugo Chávez.

Prof. Luis Pino 
@l2pino2 


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Perfil del Bloguero
Nacido en Mérida, Venezuela.Narrador y ensayista. Activista político de base, del PSUV. Comunicador de Calle del SiBCI, No. 16004.Profesor universitario e investigador de fenómenos sociales y del habla espontánea.Profesor en Lengua Materna; Magister Scientiae en Literatura Iberoamericana; Doctor en Ciencias Sociales.
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