Brzezinski acepta el G-3 de EU/Rusia/China para reordenar el caos global

El presidente ruso, Vladimir Putin, durante una misa para celebrar la Navidad, de acuerdo con el rito cristiano ortodoxo, la medianoche del viernes pasado, en la región de Novgoro desde 2013 propuse “la nueva correlación geoestratégica de fuerzas del G-3, máximas superpotencias globales, EU/Rusia/China (https://goo.gl/XJeP8q)”, que sentó sus reales, conforme pasaron los tres recientes años.

Me llama la atención que utilice el término trilateral, en lugar de la tripolaridad ineludible de un G-3, quizá por su nostalgia a la Comisión Trilateral de 1973 entre Norteamérica/Europa Occidental/Japón.

Un año después, el G-3 emprendió su vuelo: “Quince días de ajuste del nuevo orden multipolar del G-3: EU/Rusia/China (https://goo.gl/OD5mlr)”, aceptado implícitamente por el connotado rusófobo Zbigniew Brzezinski, ex asesor de Seguridad Nacional de Carter e íntimo de Obama (https://goo.gl/AnlX0R).

Hace 28 días, en el primer Foro Oslo del Premio Nobel de la Paz, Brzezinski adujo que la respuesta geopolítica ideal (sic) a la crisis global de poder es una conexión trilateral (¡supersic!) entre EU, China y Rusia (nótese el orden).

En el foro de marras participaron los dos máximos geoestrategas vivientes de EU, Henry Kissinger (93 años) y Brzezinski (88), con el tema “EU y la paz mundial después de la elección presidencial (https://goo.gl/LtgX3n)”.

The Huffington Post, que Wikileaks vincula al megaespeculador George Soros, publica la ponencia de Brzezinski sobre la “conexión trilateral de EU/China/Rusia (https://goo.gl/mhEus7)”.

Me llama la atención que utilice el término trilateral, en lugar de la tripolaridad ineludible de un G-3, quizá por su nostalgia a la Comisión Trilateral de 1973 entre Norteamérica/Europa Occidental/Japón, de la que fue cofundador con David Rockefeller.

He seguido la evolución, para no decir involución, del pensamiento geoestratégico de Brzezinski, en particular, desde su libro triunfal El gran tablero de ajedrez mundial: la supremacía estadunidense y sus imperativos geoestratégicos (https://goo.gl/4NhRVt) de entonaciones unipolares y fukuyamescas/simiescas de Fin de la historia en la Era tecnotrónica (https://goo.gl/wrwhwd), hasta su más reciente libro Visión estratégica: EU y la crisis del poder global (https://goo.gl/Cw44Bk)”, donde su legendaria rusofobia lo extravía al grado de alucinar y colocar a Turquía por encima de Rusia (ver pp. 142 y 143; https://goo.gl/Iimdme).

El pensamiento de Brzezinski se adapta a la decadencia doméstica y global de EU, que no oculta que el fallido golpe de la CIA en Turquía le trastocó sus coordenadas euroasiáticas con el objetivo de dislocar a Rusia, al unísono del cambio de régimen en el Kremlin, como propugnó Strobe Talbott, hoy director del propagandístico Brookings Institution.

Brzezinski confiesa que EU cometió un grave error al apadrinar el fallido golpe de Estado contra Turquía (https://goo.gl/rxiEt0).

Con Turquía e Irán deslizándose a la nueva alianza geoestratégica informal de Rusia y China, Brzezinski llega finalmente a asimilar la inevitable presencia de Rusia con China y EU en su esquema de conexión trilateral.

Brzezinski, adicto a un G-2 entre EU y China, siempre despreció a Rusia (https://goo.gl/HswLUr). Curiosamente fue China quien rechazó su tramposo G-2 (https://goo.gl/9EvsWe).

Su idealizado cuan elusivo G-2 (https://goo.gl/MMbdpA) se convirtió en una relación esotérica, lejos de la confrontación exotérica de Trump y China: aunque la relación sinoestadunidense no evolucionó a una alianza integral, la cooperación selectiva (sic) y algunas veces secreta (¡supersic!) se ha vuelto una de sus características definitorias.

Desde hace 18 meses, el influyente CFR había incitado a un G-2 de EU y Rusia contra China, a lo que parece confabularse Kissinger, que veo difícil compre el zar Vlady Putin, en la presente fase de cooperación de Moscú y Pekín.

Más que por placer, Brzezinski admite que en la era nuclear la precaución y colaboración debe (sic) prevalecer entre EU, China y Rusia, si se desea evitar un conflicto fundamental (sic).

Admite a regañadientes que los tres principales (¡supersic!) actores del poder global (sic) son EU, China y Rusia y llama profundamente la atención que deje de lado, primordialmente, a la desfondada y desbrujulada Unión Europea, no se diga a India, Japón, Irán, Turquía y Brasil.

Luego de amarrar estériles navajas entre Rusia y China, Brzezinski sentencia que Rusia confronta (sic) una relación cada vez más compleja tanto con China como con EU que inevitablemente restringe sus ambiciones de largo plazo, cuando “sus aspiraciones solamente pueden ser realizadas si Rusia –desengañada de su idea de supremacía (sic) continental– evoluciona finalmente a ser un jugador líder en Europa misma”.

¿Regala Brzezinski parte de Europa para aplacar la resurrección militar del oso ruso?

El portal galo Red Voltaire cataloga a Rusia como la máxima potencia militar convencional del mundo, no se diga nuclear.

La rusofobia de Brzezinski lo obnubila y prefiero el abordaje más realista del cínico Henry Kissinger, quien aboga por la convergencia de intereses entre Trump y Putin.

Es más interesante el abordaje de Brzezinski sobre la relación de EU y China, con conspicua dedicatoria a Trump: EU no debe tratar a China como enemigo.

Considera que la política de EU con China se ha vuelto más ambigua (sic) y carente de visión estratégica compartida.

A mi juicio, Obama cometió el peor error geoestratégico de EU en los recientes 46 años, al haber empujado a China a los brazos de Rusia, visión compartida por Trump, quien busca disociar a las dos superpotencias nucleares euroasiáticas, de lo cual Brzezinski está consciente: EU debe ser cauteloso (sic) del enorme peligro (¡supersic!) de que China y Rusia puedan formar una alianza estratégica. Más aún: EU no debe favorecer a India (¡supersic!) como su principal (sic) aliado en Asia. Esto casi garantiza una conexión más estrecha entre China y Rusia. Nada es más peligroso para EU que tal estrecha conexión.

También falta que India acepte una bipolaridad suicida con EU cuando comparte una estrecha relación con Rusia y, pese a los diferendos añejos, se ha acercado a China mediante el triángulo RIC (Rusia, India, China), más que por el hoy alicaído BRICS, desde el punto de vista geoeconómico.

Brzezinski admite que el papel de EU se ha vuelto cada vez más defensivo (¡supersic!) en la políticamente despierta (sic) Eurasia.

Veo más bien a EU en retirada, cuando Japón se ha acercado a Rusia, mientras Sudcorea pasa por un momento doméstico turbulento, sin contar el contencioso nuclear de Norcorea, en el que tanto China como Rusia tendrán un impacto más positivo que los esfuerzos separados y abiertos de EU, a juicio de Brzezinski, en una solución tripolar.

Este fue uno de los graves errores de Baby Bush: alienar a Norcorea cuando ya tenía la mesa puesta, tanto por los ex presidentes Carter y Clinton, para arreglar su contencioso nuclear. Lo notable de la disquisición de Brzezinski es la incorporación de Rusia a su conexión trilateral.

Juzga que Rusia no tendrá más opción que aceptar la realidad (sic) y la necesidad (sic) de una mejor relación tanto con China como EU. Bueno, con China, en la fase del zar Vlady Putin, ya la tiene y se consolida más, y ahora anhela acercarse a Trump.

Hasta The Washington Post admite que Putin fue “el triunfador del 2016 (https://goo.gl/wuiO7s)”. Le faltó agregar que el gran perdedor fue Obama.

Lo real es que el mundo ha entrado a una inevitable dinámica tripolar geoestratégica: el G-3 de EU/Rusia/China.

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Perfil del Bloguero
Analista mexicano, de origen libanés, especializado en relaciones internacionales, economía, geopolítica y globalización. Es profesor en la UNAM y publica regularmente en periódicos como La Jornada y el El Financiero. Es un comentarista frecuente en medios internacionales de televisión como teleSUR, entre otros.
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