Brasil: golpe contra la soberanía de toda Sudamérica

Los esclavócratas ganaron otra vez en Brasil. El golpe triunfó. El Senado limpió el camino y quitó el último obstáculo, nada menos que la Presidenta Dilma Rousseff. Michel Temer puede subir al escenario para cantar a dúo con Mauricio Macri. Ahora sí los dos mayores países de Sudamérica cambiaron de rumbo.

Brasil: golpe contra la soberanía de toda Sudamérica

Es verdad que Michel Temer ya había emprendido un camino neoconservador desde que asumió como presidente interino, en mayo último. Un ejemplo es la tercerización laboral. El otro, la asunción de límites fiscales a la europea, o sea sin miedo a dejar un tendal de víctimas sociales. Pero tras la votación del Senado Temer pasó a ser presidente en ejercicio con mandato hasta el 31 de diciembre de 2018. Así fue que, por golpe, la élite brasileña consagró un tipo de gobierno que en la Argentina, y corresponde subrayarlo porque la diferencia es importante, llegó a la Casa Rosada por voluntad de una mayoría electoral.

Quizás todavía no se adviertan del todo las consecuencias institucionales del golpe. Son gravísimas:


•    No fue un golpe parlamentario que respetó la Constitución. La mayoría de senadores violó la Constitución cuando restringió los derechos de Dilma a su defensa y vulneró las reglas del debido proceso. También los diputados habían violado la Constitución y las normas del sistema interamericano de derechos humanos cuando invocaron una causa para iniciar el juicio político  --los manejos presupuestarios de Dilma--  pero votaron contra sus políticas alegando motivos familiares, futbolísticos o religiosos. 
•    El golpe parlamentario se produjo en un régimen constitucional y no un uno parlamentario, donde hay voto de censura y un gobierno cae cuando pierde la mayoría. Fue posible porque la mayoría del Partido del Movimiento Democrático Brasileño pasó de aliado del PT a cómplice del Partido de la Socialdemocracia Brasileña liderado por el ex presidente 1994-2002 Fernando Henrique Cardoso y el actual canciller José Serra. Pero ni siquiera ese cambio en la composición de las mayorías es argumento suficiente para tumbar un gobierno dentro un régimen presidencialista.
•    El supuesto delito de responsabilidad fiscal no fue probado. Tal como lo destacó la petición de cuatro parlamentarios a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos escrita, entre otros, por el argentino Damián Loreti, la misma forma de administrar los recursos públicos utilizada por Rousseff la aplican desde 1937 presidentes y gobernadores. 
•    El Superior Tribunal Federal (la Corte Suprema) entorpeció en todo momento el derecho de defensa de Dilma. A la vez le dio tiempo al armador del golpe, el ex presidente de la Cámara de Diputados Eduardo Cunha, para desplegar su plan junto con el resto de sus colegas, la mayoría de ellos bajo acusación de haber recibido sobornos millonarios. Es uno de los datos que no tiene en cuenta José Miguel Vivanco, de Human Rights Watch, cuando elogia a Brasil por la calidad de su Poder Judicial.
•    El golpe fue propinado solo 22 meses después de que el gobierno ganase las elecciones presidenciales por el 54 por ciento de los votos. 
•    Los votos obtenidos por Lula en 2002 y 2006 y por Dilma en 2010 y 2014 fueron la mayor cantidad mundial que obtuvieron candidatos de izquierda en elecciones celebradas bajo el sistema democrático liberal.
•    El volantazo ocurrió en la séptima economía del mundo.
•    Sudamérica  --una región pacífica, estable y democrática a un extremo infrecuente para los parámetros mundiales y para los de su propia historia--  bajó varios pisos en calidad institucional. Con el golpe en Brasil rodó al subsuelo. El Congreso de Brasil hizo en el mayor país de Sudamérica lo mismo que el Congreso y el vicepresidente habían practicado con éxito en el pequeño Paraguay cuatro años atrás. 
•    El pueblo brasileño no aprovechó su mayoría para violar los principios republicanos. No persiguió a los opositores ni castigó a quienes se dieron vuelta en el aire. Los diputados y senadores sí incurrieron en esa violación: convirtieron la nueva mayoría parlamentaria en una palanca para destituir al gobierno.
•    El PT nació en 1980 con un ADN democrático: fue fundado entre otros objetivos para terminar con la dictadura. Aun cuando es seguro que continuará con esa práctica, la debilidad institucional de Brasil después del golpe dificultará toda negociación en Venezuela y podría poner en peligro la valiosa paz alcanzada en Colombia. 

Más allá de la gravedad institucional del golpe, la confirmación de Temer supone un peligro para los 40 millones de brasileños. Son los que con los dos gobiernos de Lula y el primer gobierno de Dilma alcanzaron condiciones de empleo y accedieron a servicios públicos, niveles de consumo digno e incluso a la universidad, a riesgo de molestar a las élites. 

Los dos últimos años, 2015 y 2016, Brasil sufrió una catástrofe laboral, con millones de empleos perdidos y una caída del producto bruto del 3,7 por ciento el año pasado y un 3,5 previsto para este año. 

La receta de Temer es la vuelta al pasado anterior a Lula. En su programa de abril “Un puente hacia el futuro” Temer ya prometió rigor fiscal, revisión de los planes sociales cada año “según criterios de costos y beneficios”, elevación de la edad jubilatoria , mayor participación del sector privado “en la construcción y operación de infraestructura”. Como la única franja que todavía tiene restricciones es Petrobrás, la petrolera estatal, puede interpretarse ese punto como una forma de abrir al capital privado las riquezas del pré-sal, los yacimientos petroleros a grandes profundidades que Lula y Dilma querían preservar como base para expandir la salud y la educación. El programa también preveía reducir los fondos de financiamiento para construcción de viviendas populares, subsidio educativo a los sectores vulnerables y ayuda a los pobres. Temer interrumpió el programa Brasil Alfabetizado destinado a los analfabetos mayores de 15 años, que en Brasil llegan al 8,3 por ciento.

Si logra dominar su arrogancia y evita que su ego choque con otros egos, el golpe supone una gran ocasión para que Serra despliegue su plan de revertir lo que él denominó “ideología” y Celso Amorim llamó “política altiva y activa”. En la región Serra ya se coaligó con Paraguay para encabezar la resistencia a que Venezuela asumiera la presidencia pro tempore cuando le correspondía, tal como había indicado el presidente uruguayo Tabaré Vázquez. Serra llegó a decir que si Uruguay se alineaba Brasil lo tendría en cuenta. El canciller Rodolfo Nin Novoa le replicó que “Uruguay no está en venta”. 

En términos comerciales dijo Serra en su discurso de asunción del 18 de mayo: “El multilateralismo que no sucedió ha causado daño al bilateralismo que sucedió en todo el mundo”. Y prometió “un proceso acelerado de negociaciones comerciales”. Sobre la Argentina, se alegró porque “pasamos a compartir referencias similares para la reorganización de la política y de la economía”. Agregó en ese mensaje inicial que “necesitamos renovar el Mercosur, para corregir lo que necesita ser arreglado con el fin de fortalecerlo, en primer lugar sobre el propio libre comercio entre los países miembros, que aún deja que desear”, y acercarse tanto a la Alianza del Pacífico como a México. El Mercosur debutó en 1991 y funcionó los primeros años con los presidentes Fernando Collor de Mello, Cardoso y Carlos Menem. Despolitizado, o politizado en otro sentido, ese Mercosur alejado de la administración productiva planteada por Raúl Alfonsín y José Sarney para la integración entre la Argentina y Brasil y retomada en 2003 por Lula y Néstor Kirchner, dejó hacer a los grandes conglomerados transnacionales o nacionales y fue el paraíso de asociaciones como la de Sociedades Macri y Andrade Gutiérrez a partir de la offshore Fleg con sede en Bahamas. 

La Cancillería argentina, ayer, afirmó en un comunicado que “respeta el proceso institucional verificado en el hermano país” y expresó su deseo de fortalecer el Mercosur. ¿Renacerá el modelo ’90 con Temer, Serra y Macri o juntos licuarán todavía más el mercado común en su costado de unión aduanera? Es una de las preguntas luego de un golpe contra dos soberanías. La élite brasileña violó simultáneamente la soberanía popular y puso seriamente en peligro la soberanía sudamericana y la capacidad de maniobra de gobiernos eficientes y justos como los de Uruguay, Bolivia y Ecuador. El peligro deriva del abandono por parte de Brasil y la Argentina de un mayor grado de autonomía respecto de los Estados Unidos. Otro riesgo viene de dejar de tener en cuenta que uno de los objetivos de la integración es la ampliación del bloque propio en un mundo de bloques. La actitud hacia Venezuela no solo es injusta. Es suicida. 

La simple apelación al comercio es vacía. También en el siglo XVI era activo el comercio de ron, azúcar y melaza que tenía a los esclavos como materia prima principal. En Brasil, la esclavitud terminó recién en 1888 y los derechos sociales y políticos de los negros y el resto de los marginados recién comenzaron a articularse en clave de ciudadanía cuando asumió Lula en 2003. “No soportan que las descendientes de la casa chica de los esclavos sean hoy las negras que por primera vez se reciben de médicas”, dijo el senador por Río de Janeiro Lindbergh Farias. Esas médicas negras son un símbolo: no es fácil hacer que un pueblo acepte retroceder una vez que conquistó su autoestima.

martin.granovsky@gmail.com

Perfil del Bloguero
Periodista y licenciado en Historia. Columnista del diario Página/12 de la Argentina, conductor de Sostiene Granovsky por CN23 y coordinador de la TV del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales, www.clacso.tv. También dirige el Núcleo de Estudios del Brasil de la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo y es profesor en el Instituto del Servicio Exterior de la Nación de la Cancillería. En Twitter, @granovskymartin.
Más artículos de este bloguero

Comentarios
0
Comentarios
Nota sin comentarios.