Bolivia, la encrucijada del próximo 21 de febrero: dignidad-soberanía o re “anexión” norteamericana

La histórica intervención norteamericana en Bolivia no ha sido ninguna novedad en su historia. Lo novedoso o asombroso es que los famélicos por dicha intervención macabra, ahora revitalizados gracias a la primera década del proceso de cambio, sigan creyendo/gustando de la bondad o inocuidad de la pócima norteamericana.

En 10 años de gestión el presidente Evo Morales de la mano de los movimientos sociales ha dado estabilidad a Bolivia.

De cara al próximo referéndum nacional, del 21 de febrero (21F), para decidir la reforma o no del contenido constitucional relativo a la reelección presidencial, Bolivia soporta otra abierta y documentada injerencia norteamericana, mediante el denominado Plan Estratégico para Bolivia, 2015, del Instituto Interamericano para la Democracia junto a otras ONGs norteamericanas[1].

Dicho plan en ejecución, contiene 23 acciones concretas interdependientes entre sí (con roles, responsables, modalidad de financiamiento, plazos, etc.), para en 150 días “generar un desgaste acelerado del régimen” de Evo Morales y Álvaro García.

Hace unos días atrás, el gobierno boliviano, denunció públicamente que ONGs afines al Congreso norteamericano, como la National Endowment For Democracy (NED) y el Esfuerzo Nacional Democrático, habían transferido a la Asociación Nacional de la Prensa (ANP) de Bolivia, nada menos que cerca de medio millón de dólares, desde 2008 en adelante.[2] A nivel general, según la misma fuente, las ONGs, fundaciones “democráticas”, etc., asentadas en Bolivia, recibieron, en los últimos 8 años, cerca de 10 millones de dólares de origen norteamericano.

Plan Estratégico para  “anexar” a Bolivia al dominio norteamericano

En la 1ª acción del Plan Estratégico para Bolivia, 2015, indica con nombres y apellidos a “los denunciantes designados como portavoces” para desestabilizar y crear un caos sociopolítico en Bolivia. Algunos de esos portavoces mencionados son: Samuel Doria Medina, Jorge Quiroga Ramírez, Rubén Costas, Luis Revilla, Félix Patzi Paco, Carmen Soledad Chapetón, entre otros. Exactamente la cara visible de la campaña nacional por el NO para el 21F.

Como 16ª acción, dicho plan estratégico indica “contratar y cooptar periodistas independientes, analistas políticos, reporteros internacionales (…), mediante contactos con la Asociación Nacional de la Prensa Boliviana (ANP)”, para “deslegitimar al régimen”.  Esto explica la sistemática y permanente propaganda política en contra del proceso de cambio y del gobierno actual en casi la totalidad de los medios corporativos y en muchos “alternativos” del país. Como acción 9ª reitera la cooptación de los medios de comunicación para crear sensación de inestabilidad y caos social para derrocar al régimen dictatorial de Evo Morales y Álvaro García Linera.

El objetivo del Plan no es únicamente que la opción NO derrote a la opción SÍ el próximo 21F, sino, mediante toda una arquitectura mediática diseñada, instalar en el imaginario colectivo al binomio Morales-García como tiranos corruptos, enemigos del país. (Acción 5ª y 10ª).

Una vez “fabricado” al monstruoso binomio (que destruye la democracia boliviana), utilizar toda la artillería mediática y financiera (Acción 12ª) para destrozarlo quitándole la legitimidad social. (Acciones 4ª, 8ª, 14ª).

Para que la artillería mediática fulmine efectivamente al proceso de cambio plurinacional de Bolivia, el Plan dispone que se debe “deslegitimar y destruir en el imaginario colectivo boliviano todos los conceptos que el régimen quiso perpetuar en la conciencia ciudadana tales como nacionalización, redistribución de la riqueza, recuperación de los recursos naturales estratégicos, inversión social, democracia participativa, (…)”. (Acción 15ª). Es decir, fabricar desde los medios una psicosis social de incertidumbre y caos. (Acción 2ª).

Esta acción, para ser fulminante, tiene que estar acompañada de una psicosis económica consistente en “incrementar la preocupación por la inflación y el costo elevado de la canasta alimentaria”. (Acción 3ª). Y, “Extender la imagen de una grave crisis política e institucional (…) hacia la comunidad internacional (Acción 18ª). Para ejecutar la acción 22ª.

Finalmente, aparte de recurrir o crear organizaciones políticas para viabilizar la transición hacia la democracia (luego del caos sociopolítico y revolución de colores), “contactar con grupos militares en servicio activo (…). Es vital preparar a los militares para que a partir de un escenario de crisis y conflictividad social interna encabecen la insurrección contra el régimen, o al menos apoyen una intervención extranjera (…)”. (Acción 22ª).

Conocido este Plan Estratégico, esa Bolivia digna que nació el “18 de diciembre del 2005”, ¿volverá a la desgracia del mito de Sísifo el próximo 21F?

¿Las y los bolivianos de la clase media, incómodos con sus más de un millón de nuevos vecinos desempobrecidos en la última década, seguirán preparándole la alcoba para el retorno de la humillación y postración nacional, ahora, materializados en la opción del NO planificado y financiado?

¿Cómo decidirán los millones de bolivianos/as que en estos 10 últimos años recobraron el sentido identitario y el orgullo de ser bolivianos/as? ¿Seguirán los “revolucionarios” eco indigenistas haciendo el trabajo sucio para el retorno triunfante del desastre yanqui a Bolivia?

¿Seguirán los seudo académicos realizando congresos internacionales en el extranjero para desprestigiar abiertamente el proceso de cambio boliviano, ahora, que se sabe de la existencia del plan y de su financiamiento?[3]

En 2005, la abierta campaña política neoliberal de la Embajada norteamericana, desde la ciudad de La Paz, hizo que los derrotados (pero no vencidos) derrotasen en las urnas a la corrupta y opulenta clase política tradicional.

Ahora, a falta de la Embajada yanqui en Bolivia, las ONGs norteamericanas se constituyen en actores fundamentales para los resultados del 21F. ¿Será que las y los bolivianos desandarán lo avanzado y volverán al yugo imperial? Nadie lo sabe. Lo cierto es que el dichoso Plan Estratégico convierte el referéndum nacional del 21F (sobre la reelección presidencial) en un plebiscito sobre la soberanía y dignidad boliviana.

Fuentes:

[1] https://progresismohumano.files.wordpress.com/2015/11/strategic-plan-for-bolivia.pdf

[2] http://www.consuladodebolivia.com.ar/2016/01/25/escandalo-asociacion-nacional-la-prensa-bolivia-recibio-unos-us-500-000-ee-uu/

[3] https://ollantayitzamna.wordpress.com/2015/11/06/mexico-i-congreso-internacional-sobre-comunalidad-y-el-desprestigio-sobre-los-gobiernos-progresistas-de-sur-america/


teleSUR no se hace responsable de las opiniones emitadas en esta sección


Perfil del Bloguero
Nómada quechua. Hijo de la Pachamama. Activista y defensor reflexivo de los derechos humanos y de la Madre Tierra. Abogado, teólogo y antropólogo de formación en la ciencia occidental.
Más artículos de este bloguero

Comentarios
0
Comentarios
Nota sin comentarios.