Jueves 24 de Abril de 2014
Latinoamérica
Jueves 7 de Marzo de 2013, 01:16 pm

América del Sur después de Hugo Chávez

Por Luiz Inácio Lula Da Silva

Lula: El presidente Hugo Chávez deja un gran legado. (Foto: Archivo)

Lula: El presidente Hugo Chávez deja un gran legado. (Foto: Archivo)

     

El presidente Hugo Chávez fue muy importante para América Latina y deja un gran legado. La historia registrará, con justicia, el rol que él desempeñó en la integración latinoamericana y suramericana, y la importancia de su gobierno para el pueblo pobre de su país. Sin embargo, antes que la historia se encargue de ello, es importante que tengamos claro la importancia de Chávez en el escenario político nacional e internacional. Solo de esta forma podremos definir las tareas que tendremos para que avancemos y consolidemos los avances obtenidos en esta última década, ahora sin la ayuda de su inagotable energía y de su convicción profunda en el potencial de la integración de los países de Latinoamérica y en las transformaciones sociales necesarias en su país para debelar la miseria de su pueblo. Sus misiones sociales, especialmente en el área de la salud y la vivienda, fueron exitosas en lo que se refiere mejorar las condiciones de vida de millones de venezolanos.

Las personas no necesitan estar de acuerdo con todo lo que Chávez decía. Tengo que admitir que el presidente venezolano era una figura polémica, que no huía del debate y para los cuales no existían temas tabús. Es necesario admitir que, muchas veces, yo creía que sería más prudente que él no intentase hablar sobre todo. Pero esta era una característica personal de Chávez, que no debe, ni de lejos, ofuscar sus cualidades. Se puede discordar ideológicamente de Chávez: él no hizo opciones políticas fáciles y tenía enorme convicción de sus decisiones.

Pero nadie mínimamente honesto puede desconocer el grado de compañerismo, de confianza y mismo de amor que él sentía por la causa de la integración de Latinoamérica, por la integración de Suramérica y por los pobres de Venezuela. Pocos dirigentes y líderes políticos, de los tantos que conocí en mi vida, creían tanto en la construcción de la unidad suramericana y latinoamericana como él.

Junto con Chávez creamos la Unasur (Unión de Naciones Suramericanas), conformada por 12 países del continente. En 2010, la Comunidad de los Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) salió del papel y ganó forma jurídica -y eso no sería posible sin el empeño de Chávez. El Banco del Sur, un banco de desarrollo de la Unasur, no sería posible sin la participación del líder venezolano. Fue con él que también logramos conformar la Cumbre América del Sur-África (ASA) y la Cumbre América del Sur-Medio Oriente.

Por esta razón es que el aporte de Chávez a su país y al proyecto de integración de América del Sur y de América Latina no se extinguirá con su muerte. Si un hombre público muere sin dejar ideas, cuando su cuerpo físico acaba, acaba el hombre. No es el caso de Chávez, que fue una figura tan fuerte que sus ideas permanecerán discutidas en las academias, en los sindicatos, en los partidos políticos y en cualquier lugar que exista una persona preocupada con la justicia social y con la igualdad de poder entre los pueblos en el escenario internacional. Tal vez vengan a inspirar otros jóvenes en el futuro, como la vida del héroe de la independencia Simón Bolívar inspiró al propio Chávez. Esto en el campo de las ideas.

En el escenario político donde estas ideas son discutidas, disputadas y pueden convertirse en realidad, sin embargo, quedarse sin Chávez exigirá empeño y voluntad para que los ideales del líder venezolano no sean recordadas, en el futuro, solo en el papel.
En Venezuela, los seguidores de Chávez, para mantener su legado, tendrán un trabajo de construcción de institucionalidades. Tendrán que trabajar para dar más organicidad al sistema político, hacer que el poder sea más plural, conversar con otras fuerzas y fortalecer sindicatos y partidos. La unidad del país dependerá de ese esfuerzo.

Es necesario garantizar los logros obtenidos hasta ahora. Esa es, sin dudas, la aspiración de todos los venezolanos, sea de oposición o de situación, militares o civiles, católicos o evangélicos, ricos o pobres... Todos necesitan comprender que solo la paz y la democracia permitirán que se realice el potencial de un país tan promisorio como Venezuela.

Es necesario asegurar instituciones multilaterales fuertes para garantizar definitivamente la unidad de Suramérica. Chávez no estará en las reuniones de las cumbres suramericanas, pero sus ideales y el gobierno venezolano allá estarán. La convivencia democrática en la diversidad de los líderes de los gobiernos de Suramérica y Latinoamérica, es la certeza de la construcción de la unidad política, económica, social y cultural de América del Sur y América Latina que tanto necesitamos. Un camino sin retorno. Y, cuanto más fuertes seamos, más fuerza tendremos para negociar la participación de América del Sur en los foros internacionales y, sobre todo, para democratizar los órganos multilaterales, como la ONU, el Banco Mundial y el FMI, que aún responden a la realidad internacional del fin de la Segunda Guerra Mundial y no al mundo de hoy.

Ciertamente Chávez hará falta. Él era una figura muy fuerte y única, capaz de hacer amistades y de comunicarse como pocos líderes. Necesitamos tener la sabiduría de sacar de su paso por la Tierra y por el gobierno de Venezuela las contribuciones que pueden resultar en la consagración de la unidad latinoamericana. Y estoy seguro que todos los gobernantes de la región harán un gran esfuerzo para que esto suceda.

Carismático e idiosincrático, capaz de hacer amistades y de comunicarse como pocos líderes, Chávez hará falta. Yo, personalmente, guardaré para siempre la relación de amistad y equipo que durante los ocho años que trabajamos juntos como presidentes, generó tantos beneficios para Brasil y para Venezuela y para los pueblos de nuestros países.

teleSUR/Instituto Lula-YIB
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