
Los centros de votación cerrarán a las 21H00 locales (19H00 GMT). (Foto: Efe)
Con normalidad y sin incidentes transcurre la jornada electoral que tiene lugar este miércoles en Holanda para elegir a un nuevo Gobierno, tras una campaña electoral marcada por la crisis financiera en la Euro Zona y la contienda entre liberales y laboristas.
Cerca de 13 millones de holandeses fueron llamado a ejercer su derecho al sufragio, en un proceso que inició con la apertura de los centros de votación a las 07H30 locales (05H30 GMT) y que culminará a las 21H00 (19H00 GMT).
Según los primeros cálculos de la empresa demoscópica Synovate, la afluencia a las urnas se mantiene en el mismo nivel que en los comicios legislativos de 2010, cuando la participación final de la población fue de 74,4 por ciento.
Las autoridades han facilitado el acceso a las mesas electorales habilitándolas en estaciones de tren, antiguos almacenes, el aeropuerto internacional de Amsterdam (capital de los Países Bajos) y en cuarteles de bomberos.
Una vez que cierren los cerca de 10 mil colegios electorales, se darán a conocer los primeros resultados a pie de urna cerca de las 21H30 local (19H30 GMT) y a partir de ahí se empezará a saber el resultado basado en el recuento de votos.
Los últimos sondeos apuntan a un empate entre los liberales, del primer ministro Mark Rutte -actualmente en el poder- y los laboralistas con Diederik Samsom, que estarían seguidos por los denominados euroescépticos y la agrupación antimusulmana como tercera.
Una posible coalición entre liberales y laboristas tendría que estar reforzada por otros partidos, con el propósito de acceder a los 75 escaños necesarios para gobernar en un Parlamento de 150 asientos.
El liberal Mark Rutte pidió a los votantes que le concedieran la oportunidad de acabar con el trabajo realizado durante estos dos años, en la que su Gobierno ha aplicado unos recortes presupuestarios de un total de 30 mil millones de euros (38 mil millones de dólares).
Por su parte, Samsom afirmó que dará prioridad a una salida social para atajar la crisis, optando por un modelo centrado en promover el mercado de trabajo y las reformas estructurales.
La mayoría de los ciudadanos holandeses temen que las ayudas a países como Grecia o España repercutan negativamente en su vida cotidiana, encareciendo el sistema sanitario y poniendo en peligro las pensiones.