
Limardo celebra en Caracas (Foto: AVN)


Rubén Limardo, esgrimista ganador de la segunda medalla de Venezuela, recorrió este lunes, acompañado del pueblo caraqueño, la parroquia Sucre de la capital. “Esta es una medalla para todo el pueblo”, exclamó el atleta.
Pese a la lluvia de la tarde en la ciudad, no evitó que una multitud se aglomerara para ver y escuchar al campeón olímpico. “El corazón lo tengo a mil, se me eriza el cuerpo y de verdad me siento muy orgulloso. Logré mi sueño y el sueño que esperaba Venezuela también”, comentó.
"Estoy contento de ser venezolano y representarlos a todos, comparto mi medalla olímpica con todos los venezolanos, porque Venezuela ahora es olímpica", dijo desde la Plaza O'Leary punto final de la caravana hecha por su hazaña.
Por su parte, su hermano Francisco Limardo, dijo ser un orgullo para su familia el que Rubén haya logrado la hazaña
“Es un orgullo para nosotros, es algo grande. Mi hermano se propuso una meta y nosotros estábamos seguros de que ganaría una medalla. Lo dejó todo y lo hizo por el país y por mi madre”, dijo.
El menor de los Limardo aseguró que en el gimnasio de Ciudad Bolívar se reunió un grupo de personas a ver el duelo final. “Ojalá que después de esto vengan muchos niños al gimnasio, pero para comenzar a aprender esgrima”.
Mónica Vergara, prima de Limardo, comentó: “El me dijo que iba para Londres para buscar su medalla de oro, que no se conformaría con una de plata o de bronce, él sólo pensaba en la dorada, porque tiene sangre de guerrero y así se caiga vuelve a levantarse”.
Limardo firmó autógrafos de camisas que los venezolanos le lanzaban al camión donde se trasladaba, así como también posaron a su lado para tomarse fotografías junto al héroe nacional.
El venezolano se convirtió en el segundo esgrimista latinoamericano en ganar la presea dorada en la disciplina tras 108 años de espera. Antes de la gesta del venezolano, el último ganador fue el cubano Ramón Fonts en los Juegos Olímpicos de San Luis en 1904.