
El hallazgo de la estrella con el mayor campo magnético comenzó en la noche del 14 de julio de 2011. (Foto: EFE)
Un equipo internacional de astrónomos descubrieron una estrella masiva con el mayor campo magnético observado hasta la fecha, veinte mil veces más intenso que el del Sol. El cuerpo celeste se encuentra ubicado a 16 mil 300 años luz de la Tierra en la constelación de Sagitario.
Jesús Maíz Apellániz, del Instituto de Astrofísica de Andalucía, España, explicó que el "enorme campo magnético" de la estrella "parece ser la causa de su lento ritmo de rotación, porque "rota aproximadamente una vez cada medio año, mientras que el Sol tarda en girar sobre sí mismo menos de un mes".
Asimismo, apuntó que el campo magnético controla lo que se conoce como viento estelar, un flujo constante de partículas con carga eléctrica que emana de las estrellas y que, en el caso de las masivas, resulta particularmente intenso, pueden perder un 30 por ciento de su masa a través del viento a lo largo de sus vidas.
El astrónomo comentó que la estrella llamada NGC 1624-2 forma parte de un tipo raro de estrellas masivas del que sólo se conocen cinco casos y que su estudio resulta "fundamental" porque "a pesar de su escasez, presenta una enorme influencia en su entorno".
Las estrellas masivas "son, entre otras cosas, responsables de la existencia de algunos de los elementos que nos componen. Si decimos que estamos hechos de polvo de estrellas, habría que aclarar que es en gran parte polvo de estrellas masivas", señaló.
Por su parte, el astrónomo Gregg Wade del Royal Military College de Canadá, precisó que en una estrella normal el viento se desliga de la estrella y viaja libremente, pero el intenso campo magnético de NGC 1624-2 genera una zona de influencia magnética que mide más de once veces el radio de la estrella.
"La estrella, al rotar, debe arrastrar todo el viento que se encuentra en su radio de acción, una enorme cantidad de materia que produce la ralentización del giro. De igual modo, el inmenso magnetismo de NGC 1624-2 debe influir en su dinámica, estructura interna y evolución y, posiblemente, con consecuencias más claras que en otras estrellas, lo que permitirá completar el conocimiento sobre la influencia del campo magnético en la vida de las estrellas", explicó Wade.
Este hallazgo comenzó en la noche del 14 de julio de 2011, cuando una repentina erupción de rayos gamma de "SWIFT J1822.31606" fue observada por el instrumento BAT (Burst Alert Telescope) del satélite Swift de la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio (NASA).
Tras la erupción, los investigadores dirigieron los instrumentos espaciales de rayos X hacia esa zona y se realizó un programa de monitoreo del objeto durante varios meses.
Al telescopio espacial Swift se le unieron Chandra, RXTE, Suzaku y XMMNewton.