
Los mineros del carbón recorrieron unos 400 kilómetros en la denominada Marcha Negra (Foto: EFE)

El grupo de trabajadores fue recibido por sectores de la sociedad española (Foto: EFE)
La protesta convocada para este miércoles por los sindicatos y el sector minero español comenzó precedida por una columna de 200 miembros de este sector que marcharon desde el norte del país desde hace tres semanas, además de varios miles de personas que se unieron para manifestar contra los recortes que pretende aplicar el Gobierno contra este sector.
La protesta pretende unir a unas 25 mil personas en Madrid, y de este modo cerrará la Marcha Negra, que comenzó el pasado 22 de junio con una marcha de 400 mineros del carbón desde el norte del país y que llegaron en la madrugada a la Puerta del Sol.
Estos trabajadores, que recorrieron unos 400 kilómetros a pie y ataviados con sus uniformes de labores, fueron recibidos por sectores de la sociedad española que apoyan la protesta y que partieron a la céntrica Plaza de Colón, con destino a la sede del Ministerio de Industria, donde los mineros protestarán por los recortes al sector decididos por el Gobierno.
Las comisiones obreras (CC.OO.) y la Unión General de Trabajadores (UGT) convocaron a un paro para los días 23, 24, 30 y 31 del pasado mes de mayo, sin embargo, lo mantuvieron continuo luego que fracasaran las negociaciones con el Ejecutivo.
El recorte de las ayudas al sector en los últimos Presupuestos Generales del Estado, que alcanza un 63 por ciento debido a que se pasó de 301 millones de euros (369 millones 266 mil 784 dólares) en 2011 a 111 millones (136 millones 174 mil 800 millones de dólares), fue el detonante de esta marcha y de la huelga que mantienen los mineros desde hace casi dos meses, así como del encierro que protagonizan algunos trabajadores del carbón en varias explotaciones españolas.
Los trabajadores de las minas acusan al ministro español de Industria, Energía y Turismo, José Manuel Soria, de no querer negociar los recortes con el sector, para tratar de que sean inferiores a lo que llaman “una sentencia de muerte”.