
Expertos aseguran que el accidente se pudo haber evitado. (Foto: Efe)
Una comisión parlamentaria japonesa encargada de investigar la situación de Fukushima concluyó este miércoles que el accidente nuclear fue “un desastre causado por el hombre” y no simplemente una consecuencia del terremoto y tsunami ocurridos el 11 de marzo de 2011.
En el informe final la comisión parlamentaria expresó que “el accidente en la planta nuclear de Fukushima Daiichi no se puede contemplar como un desastre natural. Fue un desastre hecho por el hombre que podría haberse previsto y prevenido”.
“Los gobiernos anteriores y el de aquel entonces, las autoridades de regulación y la Tokyo Electric Power (Tepco) fracasaron en su deber de proteger a la gente y a la sociedad”, agregó.
El texto de 641 páginas fue elaborado por diez intelectuales y expertos del sector privado luego de entrevistar a mil 167 personas para aclarar las causas de la crisis nuclear.
De acuerdo con los resultados, “el accidente fue consecuencia de una complicidad entre el gobierno, las agencias de regulación y el operador Tepco y de una falta de dirección de esas mismas instancias. Traicionaron el derecho de la nación a ser protegida de accidentes nucleares”.
Por su parte, Tokyo Electric Power siempre afirmó que el accidente había sido consecuencia de un tsunami de dimensiones imprevisibles, pero la comisión parlamentaria sostuvo que “eso de asemeja a una excusa para eludir responsabilidades”.
“A pesar de que hubo varias oportunidades para tomar medidas, las agencias de regulación y la dirección de Tepco deliberadamente no hicieron nada, postergaron sus decisiones o tomaron las medidas que les convenían. No se adoptó ninguna medida de seguridad en el momento del accidente”, señala el informe.
El accidente de Fukushima se produjo tras un sismo de magnitud nueve en la región de Tohoku (noreste), que desencadenó un tsunami en todo el litoral.
Una ola de cerca de 15 metros de altura arrasó las instalaciones de la central nuclear Fukushima Daiichi, sumergiendo los sistemas de enfriamiento de los reactores y generadores de emergencia situados en el subsuelo.