
Los castigos físicos pueden generar trastornos de personalidad. (Foto: Archivo)

Los especialistas recomiendan escarmientos que no sean físicos. (Foto: Archivo)
A diferencia de lo que comúnmente se piensa, los castigos y las represión a los niños para reprenderlos por sus faltas, lejos de ayudar a su crianza, puede afectar su autoestima y su personalidad.
Así lo reveló un estudio reciente realizado en Canadá, en el que se indicó que el castigo físico (como dar una bofetada, golpear, dar nalgadas, empujar o arrastrar), incluso sin negligencia, rechazo o abuso físico, sexual o emocional, está relacionado con trastornos de personalidad, de ansiedad y abuso de sustancias.
La investigación fue publicada en el diario Pediatrics. Allí, se indicó que aunque puede ser verdad que muchos de los padres de recibieron nalgadas cuando eran niños, y hoy son adultos sin problemas, se ha mostrado que aquellos a quienes reprendieron físicamente tienen un mayor riesgo de estar deprimidos.
Además de esto, estas personas tienen mayor tendencia a abusar del alcohol, golpear a su pareja y/o a sus hijos e involucrarse en comportamientos criminales o violentos.
La autora del nuevo estudio, Tracie Afifi, dijo (citada por la publicación) que ella cree que el castigo físico no debería ser utilizado en los niños.
A su vez, la especialista sostuvo que las estrategias positivas para educar a los hijos son las que deberían de difundirse; entre ellas: retirarles privilegios, darles un tiempo para pensar y hacerles comprender las consecuencias de sus actos.
El médico Howard Bennett, profesor de Pediatría Clínica en la escuela de Medicina de la Universidad de Georgetown, recomienda alabar a los niños cuando se estén comportando bien, y utilizar tiempos de reflexión, o ‘tiempos fuera’, en los que niño deberá ir a otra parte de la casa y permanecer ahí el tiempo necesario para que deje de comportarse mal y vuelva a comportarse normalmente.
Por su parte, la Academia Americana de Pediatría de Estados Unidos y la Sociedad Pediátrica de Canadá recomiendan no aplicar nalgadas ni otras formas de castigo físico. Está prohibido por la ley en 32 países que los padres y otro tipo de tutores utilicen el castigo físico en los niños.
Dar nalgadas es una de las formas más controvertidas de la disciplina infantil. La mayoría de los profesionales del desarrollo infantil están de acuerdo que dar de nalgadas es poco efectivo y podría llevar al comportamiento más agresivo.
De acuerdo con the National Survey of Early Childhood Health, otras formas de disciplina comúnmente utilizadas incluyen quitarles juguetes o gustos, gritarles, usar el tiempo fuera y dar explicaciones.