Miércoles 16 de Abril de 2014
Latinoamérica
Miércoles 9 de Mayo de 2012, 08:19 am

Negociaciones para un Tratado Mundial de Comercio de Armas

Por Orlidy Inoa*

Negociaciones para un Tratado Mundial de Comercio de Armas. (Foto: Claei)

Negociaciones para un Tratado Mundial de Comercio de Armas. (Foto: Claei)

     

Sin lugar a dudas que uno de los negocios más lucrativos del mundo, luego de la droga, aunque legal, es el comercio de armas. Armas que se fabrican en los estados más ricos y poderosos con destino a los países subdesarrollados como parte de un tráfico que sostiene y propaga la violencia extrema en esta parte del planeta. El valor de las exportaciones autorizadas de armas es de más de 20, mil millones de dólares estadunidenses al año.

No obstante esta realidad, amparados en esos derechos de tercera generación, o derechos de solidaridad y paz, diversos Estados, incluidos paradójicamente los que más fabrican, han aunado esfuerzos de cara a la aprobación de un Tratado Mundial de Comercio de Armas (TCA) que sea vinculante y que contenga una serie de parámetros efectivos a tomar en cuenta a la hora de autorizar transferencias internacionales.

El pasado mes de febrero tuvo lugar la cuarta y última Reunión del Comité Preparatorio, o PrepCom, cuyo objetivo es allanar el terreno para la Conferencia de Negociaciones que tendrá lugar en julio de este año en Naciones Unidas. Durante la misma, surgieron diversas controversias entre los estados en torno a la regla del consenso. El impase se produjo entre aquellos países que interpretan el consenso como otorgar a cada país el derecho a vetar el resultado final, y aquellos otros que lo interpretan como el alcance de un amplio acuerdo entre la mayoría.

Las cuestiones sobre género y su relación con el TCA también fueron objeto de discusión durante una reunión paralela organizada por la Red de Mujeres de IANSA[1]. Grosso modo, se procura que el TCA mejore la seguridad de la población civil y reduzca el alto costo humano del comercio de armas no regulado.

Casos como el de Siria, por ejemplo, ante el fracaso del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para aprobar una resolución, son muestra de la urgente necesidad de un Tratado de Comercio de Armas, pues obligaría a que las transferencias de armas no ocurran cuando exista un riesgo sustancial de que se utilicen para matar civiles y violar los derechos humanos.

De acuerdo al Principio Global 2, sobre Prohibiciones Expresas, los Estados no deberán autorizar la transferencia internacional de armas o municiones que violen sus obligaciones expresas según el derecho internacional, que incluyen:

A. Las obligaciones contenidas en la Carta de las Naciones Unidas:

(i) Las resoluciones vinculantes del Consejo de Seguridad, como las que imponen embargos de armas;

(ii) La prohibición de la amenaza o el uso de la fuerza;

(iii) La prohibición de la intervención en los asuntos internos de otro Estado.

B. Cualquier otro tratado o decisión vinculante para el Estado:

(i) Las decisiones vinculantes, incluyendo los embargos, adoptadas por organizaciones internacionales, multilaterales, regionales y subregionales relevantes de las cuales el Estado forme parte;

(ii) Las prohibiciones a la transferencia de armas estipuladas en tratados específicos de los cuales el Estado sea parte, como la Convención de Naciones Unidas de 1980, y sus protocolos sobre la prohibición o la restricción del empleo de ciertas armas convencionales que puedan considerarse excesivamente perjudiciales o que tengan efectos indiscriminados.

C. Los principios universalmente vinculantes del derecho internacional humanitario:

(i) La prohibición del empleo de armas que causen heridas superficiales o sufrimiento innecesario;

(ii) La prohibición del empleo de armas o municiones incapaces de distinguir entre combatientes y civiles.

En el plano regional existen otros instrumentos, como es el caso de la Convención Interamericana contra la fabricación y el tráfico ilícito de armas de fuego y municiones (CIFTA), ratificada por el Estado dominicano, que buscan impedir el comercio ilegal de armas y la consecuente violación de derechos humanos que viene unida al mismo.

Si bien República Dominicana no es un país productor de armas de fuego en la actualidad, un Tratado vinculante de este tipo podría contribuir a aminorar los efectos del tráfico ilícito de armas que se da a través de la frontera domínico-haitiana, armas que entran y salen de territorio dominicano o haitiano sin ningún tipo de control y que luego son utilizadas para cometer crímenes y violaciones flagrantes en el marco de una cultura de violencia generalizada que acepta y perpetúa estas conductas en perjuicio de los más vulnerables.

Por ello se dice que el tráfico de armas es uno de los delitos que en mayor medida facilita violaciones graves de derechos humanos. Ahora tenemos la oportunidad de hacer que esto cambie. Apelemos a la conciencia moral de esos Estados ricos y poderosos, aunque no sea muy de fiar.

* Activista a favor del desarme, e investigadora sobre temas de seguridad y control de armas.

[1] International Action Network on Small Arms

Fuente: http://claei.org.mx/index.php?option=com_content&view=article&id=353&catid=27&Itemid=6

teleSUR-Claei/YIB
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